Nuestro galán favorito, Jacob Elordi eligió un abrigo de Chanel para el photocall de Cumbres Borrascosas que más allá de su procedencia, activó una lectura clara sobre cómo se está redefiniendo la moda masculina —y, sobre todo, la idea de género— en 2026.
La pieza pertenece a la colección primavera–verano 2026 y fue vista originalmente en pasarela como parte de una propuesta que diluye las fronteras tradicionales entre lo masculino y lo femenino. Jacob Elordi la llevó durante el photocall de Cumbres borrascosas, y el contexto no es menor, ya que se trata de una historia atravesada por tensiones emocionales, identidades complejas y relaciones que nunca encajan del todo en moldes establecidos. El abrigo extraído de la pasarela debut de Matthieu Blazy dialoga con ese trasfondo sin necesidad de subrayarlo.
El diseño se aleja del clásico tweed estructurado asociado históricamente a la maison. La silueta es corta, con hombros definidos, pero no rígidos, mangas ligeramente relajadas y un corte que permite movimiento. No busca imponer autoridad ni dramatismo; su fuerza está en la ambigüedad. Es un abrigo que no se apropia de códigos femeninos ni intenta masculinizarse, simplemente existe en un punto intermedio.
Jacob Elordi la combinó con pantalones claros de caída recta y una actitud deliberadamente contenida. No hubo intención de estilizar en exceso ni de convertir el look en una imagen incluyente forzada. Esa naturalidad es clave para entender por qué la elección funciona. Cuando una prenda unisex se vuelve creíble, suele ser porque quien la lleva no intenta justificarla.
Desde hace varias temporadas, Chanel ha trabajado una idea de elegancia menos ligada al género y más centrada en el cuerpo, la textura y el gesto. En SS26, esa visión se vuelve más explícita. El abrigo que llevó Jacob Elordi no está pensado para provocar, sino para ampliar el terreno de juego, tampoco pregunta si puede ser usada por un hombre, simplemente lo asume.
En ese sentido, Jacob Elordi se ha convertido en una figura interesante dentro del panorama de moda contemporánea. Sus elecciones no responden al shock visual ni al exceso performativo, sino a una exploración silenciosa de nuevas masculinidades. Su relación con prendas tradicionalmente asociadas a otros códigos —desde siluetas hasta tejidos— se da desde la comodidad, no desde la ironía.
El photocall de Cumbres borrascosas funcionó como un espacio de transición entre cine y moda, entre pasado literario y presente estético o entre categorías que ya no resultan tan útiles como antes. Más que romper reglas, el look de Jacob Elordi sugiere algo más interesante y es que quizás los límites ya no están donde creíamos y la moda unisex no necesita proclamarse como tal. Basta con llevarla.