La Alta Costura Primavera-Verano 2026 de Armani Privé quedó marcada por un momento histórico: el primer desfile de la maison tras la muerte de Giorgio Armani y el debut oficial de Silvana Armani al frente de la dirección creativa. El cierre del desfile estuvo acompañado por una ovación colectiva en el Palazzo Armani de París, un gesto que selló el inicio de una nueva etapa sin romper con la esencia que ha definido a la casa durante décadas.
Bautizada como Jade, la colección tomó este color como eje narrativo y emocional. El verde jade recorrió la pasarela en una gama de matices sutiles, envolviendo siluetas fluidas donde la gracia femenina se encontró con una sastrería precisa. Más que una elección cromática, el jade funcionó como símbolo de equilibrio, permanencia y serenidad, valores profundamente ligados al universo Armani.
Las formas respondieron a un lenguaje reconocible. Vestidos columna, capas etéreas y conjuntos de líneas depuradas dialogaron con tejidos ligeros como la gasa y la organza, construyendo una feminidad segura, silenciosa y elegante. La colección evitó el dramatismo innecesario para centrarse en el movimiento del cuerpo, en la caída exacta de las telas y en una artesanía que se percibe sin necesidad de imponerse.
El debut de Silvana Armani no buscó una ruptura estética, sino una continuidad consciente. Su propuesta demuestra un conocimiento profundo del archivo y de los códigos que Giorgio Armani consolidó a lo largo de su carrera como la contención, la precisión y una idea de lujo que no necesita alzar la voz. En este primer gesto creativo, la directora apostó por una modernidad serena, donde la estructura y la fluidez conviven en equilibrio.
La sastrería —siempre central en el ADN de la casa— apareció reinterpretada con suavidad, adaptándose a cuerpos en movimiento y alejándose de rigideces. Los bordados y detalles de pedrería, aplicados con extrema discreción, aportaron profundidad sin alterar la armonía visual del conjunto. Cada look parecía pensado para trascender la temporada y habitar el tiempo con naturalidad.
Más que un debut convencional, la Alta Costura 2026 de Armani Privé se sintió como un acto de respeto y continuidad. La ovación final para Silvana Armani no solo reconoció una colección, sino la capacidad de sostener un legado sin replicarlo. En una industria obsesionada con la novedad inmediata, Armani Privé eligió la permanencia, el rigor y el color jade como lenguaje de transición.
Este primer desfile sin Giorgio Armani, pero profundamente fiel a su visión, confirma que la maison entra en una nueva era sin perder su identidad. Una etapa donde la elegancia sigue siendo una cuestión de precisión, calma y tiempo.