Los sneakers clásicos que Carolyn Bessette convirtió en un símbolo silencioso de estilo en los años noventa

Carolyn Bessette transformó sneakers sencillos en parte esencial de un guardarropa refinado. Su forma de usarlos sigue influyendo en el estilo urbano actual

Krizia Retrospective at The Grey Art Gallery Party

Los sneakers clásicos que Carolyn Bessette convirtió en un símbolo silencioso de estilo en los años noventa

Penske Media/Penske Media via Getty Images

Hay fotografías de Nueva York en los años noventa que siguen funcionando como referencia de estilo sin necesidad de contexto. En muchas de ellas aparece Carolyn Bessette caminando por calles del SoHo o del Upper West Side con un guardarropa que parecía construido con muy pocas piezas: abrigo amplio, pantalones negros, suéteres de punto y jeans rectos. En medio de esa estética precisa, un elemento se repetía con naturalidad: sneakers clásicos.

Lejos de ser un gesto deportivo, el calzado funcionaba como una extensión de su forma de vestir. Carolyn Bessette entendía el equilibrio entre comodidad y sobriedad visual, algo que hoy se reconoce como una de las claves del minimalismo de los noventa. Su experiencia trabajando en Calvin Klein también la situó dentro de una cultura de moda que privilegiaba líneas limpias y una paleta neutra.

Entre los modelos que más se relacionan con su estilo aparece el Vans Old Skool. Diseñado originalmente para el skate en 1977, estos sneakers de perfil bajo, suela plana y combinación de negro con blanco se convirtió en una presencia recurrente en imágenes de street style de la época. Carolyn Bessette lo llevaba con jeans oscuros, pantalones rectos o incluso con abrigos estructurados. La mezcla parecía espontánea, pero lograba algo poco común: hacer que un zapato asociado a la cultura skate funcionara dentro de un guardarropa urbano refinado.

Otro modelo que aparece con frecuencia en fotografías de la década es el Adidas Samba. Este diseño, creado en 1949 como calzado de fútbol, comparte varias características con los sneakers que ella prefería: silueta baja, suela de goma y una estética visual muy contenida. Su presencia en el vestuario cotidiano de Carolyn Bessette reforzaba la idea de que el estilo no depende necesariamente de piezas llamativas, sino de cómo se combinan.

Lo interesante de su manera de vestir es que nunca parecía responder a una estrategia de tendencia. Las elecciones de Carolyn Bessette se apoyaban en prendas funcionales y proporciones simples. Los sneakers encajaban perfectamente en esa lógica: eran cómodos, discretos y fáciles de integrar con casi cualquier prenda.

Los sneakers clásicos de Carolyn Bessette.jpg

Los sneakers clásicos de Carolyn Bessette

Lawrence Schwartzwald

Esa coherencia explica por qué muchas de sus fotografías siguen circulando hoy como referencia. En un momento en el que el calzado deportivo se ha vuelto cada vez más voluminoso y experimental, la silueta baja de modelos como el Vans Old Skool o el Adidas Samba vuelve a resultar atractiva para quienes buscan equilibrio visual.

El legado de Carolyn Bessette no está en haber lanzado una tendencia específica, sino en haber demostrado que el estilo puede construirse a partir de decisiones muy sencillas. Un abrigo bien cortado, un pantalón recto y un par de sneakers clásicos bastaban para crear una imagen que tres décadas después sigue influyendo en la manera de vestir en las ciudades.

TAMBIÉN TE VA A GUSTAR
Un dúo canadiense impulsa una estética poshumana que desafía los códigos tradicionales de la moda y gana visibilidad en la pasarela parisina
Loreto Peralta aparece con un jean amplio de tiro bajo que sintetiza el rumbo del denim para primavera 2026: siluetas relajadas, proporciones largas y una estética minimalista que redefine el street style
Las pasarelas de París anticipan un regreso rotundo: aretes de escala dramática, volúmenes escultóricos y piedras intensas que transforman el rostro en el verdadero centro del estilismo
Entre estructura precisa y delicadeza contenida, la colección presentada en París redefine la feminidad desde la arquitectura, el contraste y una sobriedad estratégica que dialoga con el legado de la maison