De fenómeno pop a relato oscuro, el nuevo lenguaje visual de Margot Robbie y Andrew Mukamal

Tras el impacto inmediato de Barbie, Andrew Mukamal y Margot Robbie exploran una etapa visual más contenida, donde la moda acompaña la atmósfera del cine y no solo su promoción

"Wuthering Heights" UK Premiere - Arrivals

De fenómeno pop a relato oscuro, el nuevo lenguaje visual de Margot Robbie y Andrew Mukamal

Samir Hussein/Samir Hussein/WireImage

En la promoción de Cumbres Borrascosas, los looks de Margot Robbie siguen dominando la conversación, pero por razones muy distintas a las de Barbie. Esta vez no hay referencias evidentes ni códigos compartidos de inmediato, el interés está en la atmósfera, en el tono y en cómo cada aparición parece responder a una lógica narrativa más contenida. Detrás de ese cambio está Andrew Mukamal.

El antecedente es imposible de ignorar. Durante la gira promocional de Barbie, la moda funcionó como un lenguaje directo y reconocible. Cada look apelaba a la memoria colectiva y convertía la alfombra roja en una extensión inmediata del personaje. Ese enfoque no solo amplificó el impacto de la película, también redefinió el alcance del styling promocional y colocó a Mukamal en el centro del radar global. Fue un momento de visibilidad absoluta.

Lo relevante no es que ese capítulo haya sido exitoso, sino que no se intentó prolongar. En Cumbres Borrascosas, el código visual cambia de manera clara. Los colores chillantes pierden protagonismo, las siluetas se alargan y las referencias dejan de ser literales. La ropa ya no busca ser entendida al primer vistazo; esta vez propone una lectura más lenta. El resultado sigue siendo altamente comentado, pero desde otro lugar donde hay menos guiños al pop y más construcción de atmósfera de época.

Este giro marca el nuevo lenguaje visual que Andrew Mukamal desarrolla junto a Margot Robbie. El styling deja de operar como cita cultural y comienza a funcionar como continuidad emocional. Cada aparición pública parece pensada como parte de un mismo relato, no como un momento aislado. La moda acompaña el tono del proyecto cinematográfico en lugar de explicarlo, y esa decisión exige mayor precisión y control.

Aunque la colaboración con Margot Robbie es su proyecto más sólido y consistente, Andrew Mukamal ha demostrado una amplitud notable trabajando con perfiles muy distintos. Ha styleado a Hailey Bieber, afinando una estética pulida y contemporánea; a Lily Collins, desde un registro más clásico y editorial; y a actrices como la ganadora del Óscar a mejor actriz, Mikey Madison, Vanessa Kirby y Lindsay Lohan, adaptándose a distintos momentos profesionales y narrativas públicas. En todos los casos, su enfoque parte de leer el contexto antes de imponer una estética.

Sin embargo, es con Margot Robbie donde esa visión alcanza continuidad real. No se trata solo de vestir premieres o alfombras rojas, sino de construir un arco visual que evoluciona con cada proyecto. Esa constancia permite que el styling deje de ser accesorio y se convierta en una herramienta narrativa sostenida en el tiempo.

Andrew Mukamal se ha consolidado como algo más que un generador de looks memorables. Su trabajo actual demuestra que la moda promocional puede cambiar de registro sin perder impacto, y que gustar no siempre implica explicar. En ese tránsito —del fenómeno pop a un relato más oscuro y contenido— se define la etapa más interesante de su colaboración con Margot Robbie.

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