Maggie Gyllenhaal ha vuelto

Maggie Gyllenhaal es una gran actriz, sí. Pero como directora juega en otra liga. Con su segunda película, ¡La Novia! (que estrena el 5 de marzo) se inspira en uno de los mitos más revisitados del cine y la literatura para voltearlo por completo. Esta vez, la Novia de Frankenstein no solo abre los ojos: también la boca. Y no piensa quedarse callada

Maggie Gyllenhaal ha vuelto.jpeg

Maggie Gyllenhaal ha vuelto

Niko Tavernise

Por Deborah Uranga

De protagonizar Secretaria y Batman: el caballero de la noche, a dirigir La hija oscura –su debut detrás de cámara, nominada al Oscar, entre otros premios–, ha construido una trayectoria que incomoda a propósito. Maggie Gyllenhaal trabaja activamente en la representación femenina. Le interesan los bordes, las contradicciones, las zonas grises; no solo como madre y activista, sino como creadora. Su segundo largometraje no adapta el clásico de Mary Shelley: lo usa como detonador para algo nuevo. Más íntimo. Más político. Más punk. “Esta es la historia de La Novia. Pero es una historia diferente”. Sobre la protagonista de su primer guion original, un personaje que históricamente nunca ha dicho nada– comenta: “Pensé que ahí podía abrirse una puerta hacia sus necesidades, su deseo, su agencia”.

Habla desde su casa en Brooklyn sobre lo que la obsesionó del universo Frankenstein fue la idea de monstruosidad. “Me interesa la monstruosidad que veo fuera de mí –está verdaderamente viva y presente en todas partes– y la que reconozco en mí misma. Quise explorar lo que es esa cosa aterradora que habita en todos nosotros”.
En la novela, explica, el monstruo permite al lector mirarse por dentro. “En el libro, el monstruo es un personaje con el que puedes empatizar y que te permite mirar al monstruo que llevas dentro. Pero mi película no es eso. Ese es solo el punto de partida”.

El verdadero giro está en ella.

Cuando releyó la novela y vio la versión cinematográfica de James Whale, encontró algo revelador: el monstruo es profundamente empático, “tan solo que no puede sobrevivir sin alguien”. Pero hay una pregunta que nadie responde. “¿Y ella qué? No puedes devolver a alguien de la muerte y esperar que todo salga bien”, dice riéndose. Que él quiera compañía puede ser comprensible. El problema es que nadie le preguntó a ella si quería eso. “De eso trata esta película: de decir lo que queremos y dar voz a quien no la tuvo”. Por eso una frase atraviesa toda la historia: “Preferiría no hacerlo”.

“Decir no –incluso así, de forma suave y reflexiva– es dificilísimo”, reconoce. Ir contra la corriente no es glamuroso. Es incómodo. “Yo lo he intentado en mi vida. Inténtalo. Es intenso”.

Al inicio de la película conocemos a Ida antes de convertirse en La Novia: una mujer que soporta, que observa, que calla. Cuando regresa de la muerte, lo hace con urgencia. “Tal vez esa necesidad vive en muchas mujeres. En mí, en Jessie, en Mary Shelley. Ella vuelve con mucho que decir, y yo me identifico con eso”. No construyó su personalidad a partir de alguien específico, aunque reconoce que quizá haya algo de Shelley, quien –cree– no pudo decir todo lo que deseaba en su época. ¿La incomodidad femenina sigue siendo leída como amenaza? No duda: “Sí. Todo en una mujer se siente peligroso para otros”.

rev-1-BRD-06932rv2c_High_Res_JPEG.jpeg

Maggie Gyllenhaal ha vuelto

Niko Tavernise

Hija de cineastas, Maggie es esposa de Peter Sarsgaard y hermana de Jake Gyllenhaal. En ¡La Novia! dirige a ambos. Maggie soñó sin medida al armar el elenco. “Amo trabajar con ellos. Jake fue la cereza del pastel. Llegó, se puso un tuxedo, bailó, cantó… fue divertido y generoso. Con Peter me sentí sostenida. Fue un regalo tenerlos a todos ahí”. También suma a Christian Bale, Penélope Cruz y, al centro de todo, a Jessie Buckley.

Con ella la conexión es casi telepática. Ya habían trabajado juntas en La hija oscura. “Desde el inicio, encontré un lenguaje compartido, simplemente le hablé como me hablo a mí misma”. Para Maggie, Jessie entiende algo esencial: que una persona puede ser feroz y vulnerable al mismo tiempo. Lúcida e irracional. Sexy y torpe. “La Novia necesita todo eso para existir”.

El sentimiento es mutuo. Buckley lo dice sin rodeos: “Maggie es una de las mujeres más importantes de mi vida. Me despertó de una manera que no creía posible. Es una artista en su esencia. Es valiente; incluso cuando siente miedo, avanza hacia él. Encontrar a una directora que no solo desea eso, sino que lo ejerce en lo que escribe y en los personajes que crea, ha sido una educación, una libertad y un privilegio”.

rev-1-BRD-12831r_High_Res_JPEG.jpeg

Maggie Gyllenhaal ha vuelto

Niko Tavernise

Aún y con todo a su favor, el primer día de rodaje estaba aterrorizada. No lo maquilla y dice que pensó en la frase de Georgia O’Keefe: “He estado absolutamente aterrorizada cada momento de mi vida y nunca he permitido que eso me detenga”. Contra el miedo, la preparación. “Por eso también llegué –y atravesé toda la filmación– sabiendo que se había preparado para ese momento”, recuerda.

Una vez en el set, sabe bien cómo plantarse. Tras más de veinte años como actriz, sabe cómo se construye un entorno seguro. “He trabajado con directores a quienes no les interesa mi input creativo, solo buscan que esté a su servicio. Yo nunca he utilizado mi voz para controlar, sino para contar una historia que me interesa explorar”. Considera que muchos actores trabajan bien, “pero solo unos pocos lo hacen de manera brillante”, y siente que tuvo la fortuna de reunir a varios en esta película.

El tono musical fue un rompecabezas. No quería una parodia ni algo solemne. “No es una parodia. El punk es expresar que no encajas en la caja que te dieron”. Para construir ese sonido, trabajó con la compositora Hildur Guðnadóttir, junto a Lee Ranaldo –cofundador de Sonic Youth– y el saxofonista David Murray. Guitarras crudas dialogando con orquesta completa. Romance y rabia en la misma escena.

rev-1-BRD-TRL-007_High_Res_JPEG.jpeg

Maggie Gyllenhaal ha vuelto

Niko Tavernise

¿Y qué quiere que nos llevemos después de verla? No hay moraleja subrayada. No hay discurso didáctico. “No quiero dejar un mensaje. Quise hacer una película que no se pareciera a nada. Ser completamente honesta con mi visión”. Quizá eso sea lo más radical: una mujer que vuelve a la vida y, en lugar de cumplir el guion que otros escribieron para ella, responde con calma –y firmeza–: “Preferiría no hacerlo”.

TAMBIÉN TE VA A GUSTAR
La presencia de Bad Bunny en el Super Bowl marcó un punto de inflexión cultural: música latina, visibilidad global y una nueva narrativa en uno de los escenarios más vistos del mundo
Una instalación efímera y un rooftop urbano activan el espíritu Solaire de la Maison en el contexto creativo de Art Week en la capital
La edición 68 de los GRAMMY dejó claro qué sonidos, discursos y decisiones están definiendo el rumbo de la música en 2026, más allá del espectáculo y los reflectores
La Academia Británica de Cine dio a conocer a las películas, directores y actores nominados a los premios BAFTA 2026, una edición marcada por la diversidad creativa y las grandes actuaciones de la temporada