En los BRIT Awards 2026, Harry Styles volvió a poner sobre la mesa una conversación que no abandona desde hace años: cómo se viste un hombre cuando no le interesa respetar la rigidez del traje clásico.
Esta vez lo hizo con un diseño personalizado de la colección Métiers d’art 2026 de Chanel, originalmente presentado en pasarela por Alex Consani. El conjunto, en blanco y negro, trabaja la raya vertical desde una perspectiva menos estricta: no es el pinstripe tradicional de oficina, sino una línea más gráfica, casi bordada, que aporta textura y profundidad.
La chaqueta, de corte estructurado, pero sin rigidez excesiva, mantiene hombros definidos y un cruce clásico, mientras que el pantalón cae amplio, con volumen en la pierna y dobladillo largo. Esa proporción genera una silueta relajada, lejos del fit entallado que domina muchas alfombras rojas masculinas.
El detalle que altera por completo la lectura del look está en el styling: bailarinas negras y calcetines blancos visibles. La elección no es anecdótica. Sustituir el zapato formal por planos de ballet introduce una referencia directa al guardarropa femenino sin convertirlo en disfraz. Es un gesto deliberado que cuestiona la expectativa de masculinidad ligada al traje.
La camisa clara y la corbata mantienen un eje clásico que equilibra la experimentación del calzado. No hay exceso de accesorios ni capas innecesarias. Todo se concentra en la estructura del traje y en la tensión entre tradición y reinterpretación.
No es la primera vez que Harry Styles colabora con Chanel, pero sí es uno de los momentos más claros en los que la maison entra al terreno del menswear visible en una gran premiación. La colección Métiers d’art, conocida por destacar el trabajo artesanal de los talleres asociados a la casa, encuentra aquí una nueva plataforma: la alfombra roja musical.
En los BRIT Awards 2026, el resultado no fue un simple traje a rayas. Fue una propuesta que mantiene la formalidad en la parte superior y la desafía en la inferior. Una combinación que amplía el margen de lo que puede considerarse vestimenta masculina contemporánea sin perder coherencia estética.
Con este look, Harry Styles confirma que el traje sigue siendo relevante, pero no inamovible.