En el contexto de las presentaciones de moda de invierno, el cabello se ha convertido en un elemento tan narrativo como la ropa. Y en el desfile de Burberry Invierno 2026, Lila Moss llevó una propuesta que concentra varias tendencias de coloración contemporánea, reflejando una estética que dialoga con la idea de sofisticación sin rigidez.
Más allá de un rubio uniforme, el color que lleva Lila Moss se apoya en la técnica conocida como balayage con acentos frontales más claros. Este enfoque no solo ilumina el rostro, sino que crea un contraste que añade dimensión y movimiento al peinado. No se trata de un degradado plano, sino de una intervención estratégica de luz: los mechones que enmarcan el rostro son visiblemente más claros, mientras que el resto del cabello mantiene matices rubios medios o cenizos que suavizan la transición.
Esta forma de trabajar el color se ha consolidado últimamente porque responde a dos deseos estéticos muy actuales: por un lado, la búsqueda de una apariencia natural y fresca, y por otro, el interés por detalles que aporten personalidad sin ser estridentes. Al iluminar sutilmente el contorno del rostro, la técnica realza los rasgos faciales y crea una sensación de luminosidad continua.
El término que ha ganado popularidad entre estilistas y coloristas para describir este efecto es money piece, una referencia coloquial a esos focos de color destinados a marcar la diferencia visual. Aunque el nombre puede sonar ligero, la intención detrás es clara: enmarcar el rostro de forma que cada movimiento revele distintos matices, lo que hace que el cabello se convierta en un accesorio dinámico dentro del conjunto.
Además, la elección de matices rubios que no son excesivamente dorados o platinos extremos se alinea con el gusto actual por tonos que funcionan bien con una amplia gama de paletas de piel y de estilos. Este equilibrio permite que el color se sienta contemporáneo sin caer en modismos pasajeros.
En resumen, el cabello de Lila Moss en este desfile representa una tendencia de color basada en la luz y el contraste suave, donde los acentos frontales más claros se combinan con una base rubia natural para potenciar tanto el rostro como el conjunto general. Es una lectura moderna del rubio que suma sofisticación sin sobrecargar la intención del peinado y muestra cómo el color puede ser, en sí mismo, una expresión de estilo.