El color de uñas atemporal que proyecta poder y seguridad

La elección del esmalte no es solo estética. Algunos tonos activan asociaciones mentales vinculadas con liderazgo, autonomía y presencia, y pueden influir en cómo te perciben —y cómo te sientes—

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El color de uñas atemporal que proyecta poder y seguridad

Juan Naharro Gimenez/Getty Images

El esmalte de uñas puede parecer un detalle menor dentro de un look completo, pero la psicología del color lleva décadas estudiando cómo ciertos tonos influyen en la percepción social. En contextos profesionales, citas importantes o espacios de liderazgo, el color elegido en las manos puede reforzar —o suavizar— la imagen que proyectamos. No es casualidad que muchas mujeres que ocupan posiciones de poder repitan una misma paleta.

Diversos estudios en psicología del color han asociado el rojo profundo, el vino y el borgoña con sensaciones de dominio, determinación y autoridad. No se trata del rojo brillante con subtexto festivo, sino de versiones más oscuras y sofisticadas que transmiten control. Estos tonos estimulan la atención y generan una impresión de firmeza sin necesidad de palabras. En negociaciones o presentaciones públicas, pueden reforzar la presencia.

El negro también ocupa un lugar relevante. Asociado históricamente con elegancia y formalidad, en las uñas funciona como una extensión de la idea de límite y estructura. No busca agradar, sino afirmar. Desde la psicología social, los colores oscuros tienden a vincularse con autonomía y autoafirmación, lo que explica por qué muchas figuras públicas lo adoptan en momentos clave.

Por otro lado, el nude lechoso o los tonos beige rosados transmiten seguridad desde otro ángulo. Aquí el mensaje no es confrontativo, sino sereno. La neutralidad bien elegida comunica estabilidad emocional y coherencia. En ambientes corporativos tradicionales, estos tonos pueden generar confianza inmediata, ya que no distraen, pero sí completan una imagen pulida.

El azul marino y el verde esmeralda también empiezan a ganar terreno como opciones vinculadas con liderazgo moderno. El azul se asocia con credibilidad y pensamiento estratégico; el verde profundo con equilibrio y toma de decisiones consciente. Son elecciones menos obvias que el rojo, pero igual de potentes cuando se integran en estilismos sobrios.

Más allá de la teoría, el efecto psicológico opera en dos direcciones: cómo te ven y cómo te sientes. Elegir un tono que asociamos internamente con fortaleza puede influir en la postura corporal, el tono de voz y la seguridad al interactuar. Es un fenómeno cercano al “enclothed cognition”, donde lo que vestimos impacta en nuestro comportamiento.

No existe un único esmalte reservado para mujeres empoderadas. La clave está en la coherencia entre el color y la intención. Un rojo oscuro puede funcionar como declaración de autoridad; un nude pulido como afirmación de control sereno. La decisión consciente es lo que transforma un gesto estético en herramienta de comunicación.

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