Hay algo en la forma en que Jacob Elordi se mueve —entre la contención y la seguridad— que inevitablemente lleva a una pregunta más profunda: ¿cómo se traduce esa personalidad en aroma? La respuesta es concreta. Tiene nombre, composición e imagen: el actor es el nuevo rostro de Bleu de Chanel, una de las fragancias más reconocibles de Chanel.
Lejos de ser una elección casual, este perfume funciona como extensión coherente de su imagen. Bleu de Chanel pertenece a la familia aromática amaderada, con una estructura que equilibra frescura y profundidad. La apertura es limpia: cítricos como limón y toronja, acompañados de menta y pimienta rosa, generan una primera impresión nítida, sin ser invasiva, pero sí precisa.
A medida que evoluciona en la piel, aparecen notas más cálidas y especiadas —jengibre, nuez moscada, jazmín— que le dan una dimensión más compleja. El fondo, donde realmente se define su carácter, combina incienso, vetiver, cedro y sándalo. Ahí es donde el perfume se vuelve reconocible: seco, elegante y con una estela que no necesita exageraciones.
Esta construcción olfativa explica por qué encaja con la narrativa visual del protagonista de Frankenstein. No es una fragancia dulce ni complaciente, aunque tampoco es agresiva. Se mueve en ese punto medio donde la sofisticación es el aroma.
En términos de uso, Bleu de Chanel tiene una versatilidad poco común. Funciona durante el día, especialmente en contextos profesionales o urbanos donde se busca una presencia pulida sin resultar dominante. También se adapta bien a la noche, sobre todo en ambientes más relajados —cenas o encuentros sociales— donde su fondo amaderado cobra más protagonismo.
En cuanto a estaciones, es un perfume que puede utilizarse todo el año, aunque muestra su mejor versión en climas templados o ligeramente frescos. En verano sigue siendo viable gracias a su salida cítrica, pero conviene aplicarlo con moderación. En otoño e invierno, en cambio, su base cálida se desarrolla con mayor profundidad.
BLEU DE CHANEL tiene fuertes vínculos con el cine. Los cineastas y actores que han colaborado con la Casa antes que yo son personas a las que respeto y admiro profundamente. Poder formar parte de esta historia es un honor
La proyección es moderada ya que no invade espacios, pero sí deja rastro a corta distancia. La duración, dependiendo de la piel, suele extenderse varias horas sin necesidad de reaplicación constante, lo que lo convierte en una opción funcional además de estética.