Las tendencias suelen cambiar de velocidad dependiendo del contexto en el que aparecen. Una prenda vista en una pasarela puede tardar meses en trasladarse a la calle, mientras que otras encuentran legitimidad cuando se integran en escenarios inesperados. La lencería visible atraviesa precisamente ese momento. Ya no se presenta únicamente como un recurso para la noche. En 2026, su atractivo reside en la capacidad de convivir con prendas cotidianas y construir looks que se sienten menos producidos y más cercanos a la vida real.
Durante la jornada de clasificación previa al Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, Kim Kardashian apareció en el paddock con una combinación que resume esa transición. El punto de partida fue un body negro de encaje con copas estructuradas y transparencias, una pieza que conserva todos los códigos visuales de la ropa interior, sin embargo, el resultado final se aleja de la idea tradicional del look de noche gracias a la incorporación de unos jeans de corte clásico y unas gafas de sol de gran formato.
La fórmula resulta especialmente interesante porque refleja un cambio en la manera de interpretar la sensualidad. Durante años, la tendencia de la lencería exterior estuvo asociada a vestidos transparentes, corsés visibles o estilismos pensados para eventos. Ahora la conversación se desplaza hacia prendas que pueden integrarse en el día a día sin perder su carácter distintivo.
El encaje negro sigue siendo el elemento dominante. Su permanencia no responde únicamente a cuestiones estéticas. También funciona como una textura reconocible capaz de transformar prendas básicas sin necesidad de recurrir a colores llamativos, estampados o accesorios excesivos. En el caso del look visto en Montecarlo, prácticamente toda la atención recae sobre el contraste entre la delicadeza del encaje y la simplicidad del denim.
Otro detalle relevante es la ausencia de elementos decorativos adicionales. No hay joyería protagonista ni capas de accesorios compitiendo por atención. Esta reducción visual permite que una sola pieza articule el conjunto completo, una dirección que cada vez gana más espacio tanto en las colecciones de lujo como en las propuestas comerciales.
La melena larga, oscura y pulida contribuye a reforzar esa estética. Frente a la popularidad de cortes más estructurados o acabados con volumen, el cabello aparece aquí como una extensión natural del look, sin romper la continuidad visual creada por la paleta monocromática.
Lo que hace particularmente relevante esta aparición es que resume una de las combinaciones más repetidas de la temporada: lencería visible, jeans de inspiración clásica y accesorios de gran tamaño. No se trata de una tendencia nueva, pero sí de una reinterpretación que responde a un momento en el que las fronteras entre ropa interior y ropa exterior son cada vez más flexibles.
Mientras otras tendencias del verano apuestan por colores intensos o siluetas experimentales, el body lencero continúa encontrando nuevas formas de mantenerse vigente. Esta vez lo hace a través de una fórmula sencilla que combina contraste, comodidad y una dosis medida de dramatismo visual, suficiente para destacar sin parecer excesivamente calculada.