Por Georgina Villa
Hay lugares que existen primero como fantasía. Versalles es uno de ellos. Pero dormir ahí —dentro de sus muros, con los jardines del Rey Sol como vista desde la ventana— es otra cosa. Algo que, hasta hace poco, ni siquiera sabíamos que era posible.
A un trayecto de menos de cuarenta minutos desde el centro de París, la transición fue casi cinematográfica: del ruido de la ciudad al silencio de los jardines del Domaine. Le Grand Contrôle, el único hotel dentro del recinto del Château de Versailles, ya era una dirección de culto entre quienes coleccionan experiencias insólitas. Pero esta primavera el hotel abre un nuevo capítulo con Le Pavillon des Jardiniers: una extensión pensada como casa de campo privada, dedicada a los maestros jardineros del Domaine. Otra manera de vivir Versalles, más íntima, más verde, y más libre.
Cruzar el umbral
Si María Antonieta tenía el Petit Trianon para escapar de la Corte, Le Grand Contrôle tiene ahora su propio refugio. El Pavillon ocupa un ala independiente con vistas a las Cent Marches y a los jardines de la Orangerie. Desde que cruzamos la puerta, el presente se desdibuja. Cada rincón del hotel está pensado con una precisión que roza lo teatral: el personal viste trajes de época —levitas bordadas en tonos borgoña, cuellos y puños impecables— y se dirige a los huéspedes con una cadencia que pertenece a otro siglo. Una puesta en escena tan natural que, al cabo de unos minutos, dejamos de notar la frontera entre el pasado y el ahora.
Mientras nos paseamos por las nuevas suites, descubrimos macarons en cada rincón, como pistas de una búsqueda del tesoro: sobre una charola de plata junto a un busto de mármol, en una torre dorada rodeada de peonías, al lado de una copa de cristal tallado. Frutas frescas, candelabros encendidos, grabados botánicos en las paredes. Nada es accidental y, sin embargo, nada se siente forzado.
Donde la historia descansa
Las suites del Pavillon pueden ocupar hasta 240 metros cuadrados en dos pisos. Los muros están tapizados en toile de Jouy con motivos florales que se repiten en las cortinas, en el dosel de la cama y en la colcha; el efecto es envolvente, como dormir dentro de un jardín pintado.
En uno de los baños hay una tina frente a un ventanal abierto de par en par. Desde ahí, se aprecia el Château al atardecer en todo su esplendor.
A la mesa con Alain Ducasse
La Table des Jardiniers es el nuevo restaurante del Pavillon, abierto cada noche y accesible también para quienes no se hospedan en el hotel. Lo más interesante de esta mesa no es solo que la firma Alain Ducasse —nada menos—, sino la filosofía detrás: aquí no hay menú degustación de quince tiempos ni espumas. Los platos son los grandes clásicos de la cocina francesa, preparados para compartir y servidos con la ceremonia con la que se presentaban los banquetes en la Corte.
La cena ocurre en un salón iluminado por velas. La mesa, con mantel de lino blanco, cristalería tallada y candelabros de plata. El staff —siempre en sus levitas de época— nos describe cada plato como quien narra un cuento: la sopa de cebolla, el pot-au-feu humeante, la blanquette de veau que llegó en una fuente de plata como si viniera directo de las cocinas de Le Nôtre.
Y entonces, el momento que nadie esperaba: Alain Ducasse en persona llega a la mesa para platicarnos sobre los ingredientes del huerto del Domaine y sobre la idea de una cocina honesta que no necesita artificios. Y para cerrar con broche de oro: la mousse de chocolate servida directamente de la cacerola de cobre, la crème brûlée gratinada al momento, la tarte Tatin con manzanas caramelizadas y, mi favorito: la île flottante.
Despertar en primavera
Hay una razón por la que Le Pavillon des Jardiniers inaugura con la primavera: todo aquí celebra el renacer. Los jardines que inspiraron su nombre, la cocina que se alimenta de la tierra, las ventanas que se abren al primer sol del año. Todo parece indicar que Versalles —ese gigante de mármol y oro que todos creíamos conocer— todavía tiene secretos.
AIRELLES LE GRAND CONTRÔLE — LE PAVILLON DES JARDINIERS
Château de Versailles, 12 Rue de l’Indépendance Américaine, 78000 Versailles
Restaurante La Table des Jardiniers — Cocina: Alain Ducasse
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