Hay formas de ver el fútbol y luego está la idea de convertirlo en un plan que no se limita al partido. En Ciudad de México, el Mundial 2026 encuentra una de sus propuestas más completas en Campo Marte 26, un espacio diseñado para extender la experiencia más allá de los 90 minutos y transformarla en algo más que deporte.
Ubicado en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad, este proyecto de 39 días —del 11 de junio al 19 de julio— convierte a Campo Marte en un punto de encuentro donde el fútbol convive con la gastronomía, la música en vivo y una curaduría artística que le da otra dimensión al evento más esperado del año.
El corazón del espacio está en la zona Garden View, donde las pantallas de gran formato marcan el ritmo de cada jornada. Aquí, el futbol se vive en comunidad, pero con opciones que van desde áreas generales hasta zonas VIP que elevan la experiencia sin perder la energía colectiva.
A partir de ahí, el recorrido se abre. México de mis sabores propone una lectura gastronómica que cambia semana a semana, reuniendo propuestas de distintos estados del país junto con experiencias más específicas como masterclasses y degustaciones. No es un food court improvisado, sino una selección que dialoga con la diversidad culinaria del país.
Para quienes buscan una pausa más divertida, Cantinas Contramar introduce un formato más cercano al restaurante, con servicio a la carta y una atmósfera que permite seguir el partido sin el ruido constante de las zonas abiertas. Este contraste entre lo dinámico y lo contenido es parte de lo que define el lugar.
El componente artístico aparece en el jardín escultórico, donde piezas de gran formato construyen un espacio más silencioso, pensado para recorrer sin prisa. Mientras tanto, la zona de entretenimiento cambia de registro según la hora: lucha libre durante el día, piano bar y shows en vivo por la noche.
Cuando cae el sol, el enfoque se desplaza hacia la música. El Music Pavilion, con capacidad para 10 mil personas, reúne una serie de conciertos que incluyen nombres como Parcels, Polo & Pan y Purple Disco Machine, entre otros. Aquí, el evento deja de ser solo deportivo y se convierte en un punto de nightlife que extiende la jornada hasta entrada la noche.
Campo Marte 26 no intenta competir con la experiencia de estadio. Propone algo distinto: un espacio donde el Mundial se integra en una agenda más amplia. Puedes llegar por un partido y quedarte por todo lo demás. Y en esa posibilidad —la de no tener que elegir— está su verdadero atractivo.