Restaurante Chapulín: el arte de volver al origen

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En una ciudad que nunca deja de transformarse, hay lugares que entienden que evolucionar no significa olvidar, sino mirar de nuevo. El Restaurante Chapulín, uno de los grandes referentes de la cocina mexicana contemporánea, inicia una nueva etapa con un menú completamente renovado que honra los campos y mares de México.

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Chapulín se replantea desde la raíz para dialogar con una Ciudad de México diversa, vibrante y en constante movimiento, y con una gastronomía nacional que hoy se escribe a muchas manos, desde comunidades agrícolas y cooperativas de pescadores hasta una nueva generación de cocineros que reinterpretan la tradición con respeto y visión contemporánea.

El nuevo menú propone un viaje sensorial que recorre el país de costa a costa, contando historias que nacen en la tierra y el mar, y llegan a la mesa con una honestidad depurada. Aquí, cada ingrediente habla: del suelo que lo vio crecer, del agua que lo alimentó y de las personas que lo trabajan con dedicación y conocimiento heredado. La cocina se convierte en un lenguaje narrativo que conecta pasado y futuro, memoria e innovación.

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La carta que va de de 30 a 40 platillos, se organiza como un mapa culinario: barra fría, comal, leña y fuego, y postres. Para darle vida, el restaurante incorporó un nuevo equipo visible al comensal: barra de mariscos, comal artesanal de barro, parrilla de brasas, rosticero y cámaras de añejamiento de carnes y pescados. Todo sucede a la vista, como un recordatorio de que la cocina también es un acto performativo. La loza, hecha a mano por artesanos mexicanos y seleccionada personalmente por el chef, acompaña cada preparación como una extensión natural del plato.

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El comal de recinto y barro recibe maíces de distintas regiones del país, que perfuman el espacio y se transforman en preparaciones donde el llamado “Oro Mexicano” ocupa el lugar protagónico que merece. En la barra de mariscos, los productos desfilan de norte a sur: ostiones, almejas, camarones, pulpos y pescados, inspirados en las carretas y marisquerías tradicionales de las costas mexicanas. La colaboración directa con cooperativas de pescadores asegura no solo calidad excepcional, sino también una relación ética y consciente con el origen.

El espacio acompaña esta nueva narrativa. La intervención arquitectónica, a cargo de Rafael Sama y Sama Arquitectos, redistribuye el restaurante para hacerlo más íntimo y experiencial. Destacan una barra en cocina para cinco comensales —donde es posible observar, conversar y degustar— y una barra de mariscos que celebra visualmente los tesoros del mar. El salón Espejo de Agua y la Mesa del Chef permanecen como escenarios privados para encuentros especiales.

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La evolución de Chapulín no se limita a la capital. Su esencia viaja al norte del país con la apertura de su sucursal en Monterrey, dentro del hotel Presidente InterContinental, en San Pedro Garza García. Esta propuesta hermana amplía el territorio emocional y gastronómico del restaurante, llevando su filosofía a un nuevo público sin perder identidad. Dos ciudades, un mismo espíritu: celebrar los sabores de México desde una mirada contemporánea.

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