Horas antes de que comiencen los flashes y las transmisiones en vivo, el acceso al Dolby Theatre se convierte en un espacio de construcción silenciosa. Allí se prepara el escenario que millones de personas verán durante la ceremonia número 98 de los Academy Awards. La alfombra roja —símbolo absoluto de la temporada de premios— no aparece de un momento a otro: su colocación es un proceso logístico complejo que comienza días antes y que este año tuvo un momento inesperado cuando el presentador de la gala, Conan O’Brien, participó en la instalación inicial.
El gesto fue simbólico. Conan O’Brien colocó una de las primeras secciones del tejido durante la preparación del recorrido, un guiño al ritual que cada año transforma el acceso al teatro en una pasarela mediática global.
Una alfombra mucho más grande de lo que parece
Aunque en televisión el encuadre suele concentrarse en las celebridades, la alfombra que conduce al teatro es enorme. Para la edición de 2026 se instaló un recorrido que supera los 270 metros de longitud —aproximadamente 900 pies— y alcanza cerca de 10 metros de ancho en su tramo principal.
Esto significa que la superficie visible para fotógrafos y cámaras cubre más de 5 mil metros cuadrados de tela, una dimensión comparable a la de una plaza pública.
El material tampoco es una tela ligera. La alfombra completa pesa varias toneladas y llega en enormes rollos que se despliegan gradualmente sobre el boulevard frente al teatro, cubriendo parte del famoso Hollywood Walk of Fame.
Ese detalle tiene una curiosa ironía: durante unas horas, las estrellas del paseo —que homenajean a figuras históricas del entretenimiento— quedan ocultas bajo el escenario donde desfilan las nuevas generaciones de la industria.
No es exactamente roja
Otro dato que rara vez se menciona es que el color de la alfombra no es un rojo cualquiera. La Academia utiliza un tono específico conocido internamente como “Academy Red”, elegido para funcionar mejor con iluminación, cámaras de alta definición y flashes fotográficos.
La textura también importa. La superficie está diseñada para evitar reflejos excesivos y para soportar el paso constante de invitados, estilistas, fotógrafos y equipos de televisión.
Un montaje que toma días
La instalación comienza varios días antes de la ceremonia. Primero se construyen las estructuras: plataformas, barandales, zonas de prensa y gradas para fotógrafos. Después se coloca una gran cubierta blanca que protege la alfombra durante el montaje.
Solo cuando toda la infraestructura está lista se desenrolla la tela. Equipos técnicos alinean cada tramo para que la superficie quede perfectamente recta frente a cámaras.
En paralelo se instalan las áreas donde las celebridades se detienen para entrevistas y fotografías, espacios que forman parte del diseño coreográfico del evento.
El escenario donde ocurre la narrativa del estilo
Cuando finalmente llegan los invitados, el montaje desaparece del radar. Lo único que permanece visible es el trayecto por el que avanzan actores, directores y músicos antes de entrar al teatro.
Ese corredor rojo funciona como una extensión del espectáculo. Allí se presentan las primeras imágenes de la noche, los vestidos que dominarán la conversación y los momentos que recorrerán el mundo en cuestión de minutos.
Todo empieza, sin embargo, con algo mucho más simple: un rollo de tela que se despliega lentamente sobre Hollywood Boulevard y convierte una calle de Los Ángeles en la pasarela más observada del cine.