Hay momentos en los que la manicura deja de ser un complemento discreto y se convierte en un gesto estético con peso propio. Eso es exactamente lo que ocurre con las uñas metálicas que llevó Loreto Peralta, una elección que se aleja por completo de la idea de detalle beauty para entrar en el terreno del diseño, la textura y la experimentación visual.
En este caso, el acabado metálico no funciona como un simple efecto cromado. La superficie plateada adquiere volumen, relieve y una cualidad casi escultórica que transforma cada uña en una pieza independiente. No hay uniformidad forzada, cada dedo presenta variaciones sutiles en formas, reflejos y aplicaciones, lo que refuerza la idea de una manicura pensada como conjunto, no como repetición.
El tono elegido —un plateado profundo, cercano al acero pulido— dialoga con una estética contemporánea que privilegia materiales industriales reinterpretados desde lo artesanal. Lejos de verse fría, la manicura gana complejidad gracias a las irregularidades del relieve y a la incorporación de pequeños acentos brillantes, que rompen la superficie lisa y aportan dinamismo.
Este tipo de uñas conecta directamente con una tendencia que se ha ido consolidando en editoriales y alfombras recientes: la manicura como joya. Anillos, colgantes y piedras se integran al diseño, no como ornamento excesivo, sino como parte de la estructura visual. En el caso de Loreto Peralta, el resultado no busca delicadeza tradicional, sino carácter.
También hay una lectura generacional interesante. Loreto Peralta pertenece a una camada de figuras jóvenes que entienden la moda y la belleza como un espacio de juego controlado. Sus elecciones suelen moverse entre lo experimental y lo editorial, sin caer en lo predecible. Estas uñas metálicas reflejan esa postura: no son complacientes ni pensadas para gustar a todos, sino para comunicar una identidad estética clara.
Desde el punto de vista técnico, este tipo de manicura exige precisión y tiempo. El acabado tridimensional requiere construcción, capas bien trabajadas y una atención especial al equilibrio visual de cada uña. No se trata de una tendencia pensada para la rutina diaria, sino para momentos en los que la imagen completa —look, maquillaje y actitud— se conciben como un todo.
En un contexto donde conviven el minimalismo y el maximalismo, estas uñas se colocan en un punto interesante: son maximalistas en forma y textura, pero contenidas en color. Esa decisión evita la saturación y permite que el diseño se sienta sofisticado, no estridente.
Las uñas metálicas de Loreto Peralta confirman algo que la moda ya venía insinuando: la manicura ha dejado de ser un gesto secundario. Hoy puede ser protagonista, pieza conceptual y extensión natural del estilo personal. Cuando se ejecuta con intención, como en este caso, deja de seguir tendencias y empieza a marcarlas.