El error que cometes al salir de la alberca y que puede resecar tu piel durante el verano

El cloro puede alterar la barrera natural de la piel, pero el momento en que la limpias e hidratas después de nadar también puede marcar una diferencia

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El error que cometes al salir de la alberca y que puede resecar tu piel durante el verano

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Dejar que el agua de la alberca se seque sobre la piel después de nadar puede prolongar el contacto con el cloro y favorecer la sensación de tirantez, resequedad o irritación. El problema cobra especial importancia durante las vacaciones de verano, cuando las horas en el agua suelen combinarse con exposición solar, calor y duchas más frecuentes. La buena noticia es que corregir este hábito requiere apenas unos minutos.

El cloro puede alterar la barrera de la piel

El cloro es necesario para mantener el agua de las albercas en condiciones adecuadas de higiene, pero también puede retirar parte de los aceites naturales que ayudan a mantener la piel protegida. Cuando la exposición es frecuente, esa pérdida puede traducirse en una superficie más seca, sensible o incómoda.
La situación puede intensificarse cuando el agua clorada entra en contacto con sudor, grasa y otros residuos presentes sobre la piel. Por eso, salir de la alberca no significa que la exposición haya terminado: todavía quedan restos de agua y sustancias que conviene retirar.

El error está en esperar demasiado para ducharte

Una de las recomendaciones más sencillas para cuidar la piel durante la temporada de alberca es ducharse después de nadar y hacerlo lo antes posible. Permanecer durante horas con residuos de cloro sobre la piel puede aumentar la sensación de sequedad, especialmente en personas con piel sensible.
La ducha no necesita ser larga ni utilizar agua muy caliente. De hecho, el agua excesivamente caliente puede eliminar todavía más aceites naturales y dejar la piel tirante. Lo ideal es utilizar agua tibia y un limpiador suave que permita retirar los residuos sin someter la piel a una limpieza agresiva.

La hidratación debe ocurrir después de la ducha

En verano es fácil saltarse la crema corporal porque la piel puede sentirse húmeda o porque las fórmulas densas resultan incómodas con las altas temperaturas. Sin embargo, este es precisamente uno de los momentos en los que la hidratación puede resultar más útil.
Después de ducharte, seca la piel con pequeños toques y aplica una crema hidratante mientras todavía conserva algo de humedad. Este paso ayuda a retener agua en la superficie y a mantener la barrera cutánea en mejores condiciones.
Si la piel tiende a resecarse, conviene buscar fórmulas con ingredientes humectantes y emolientes, como glicerina, ácido hialurónico, ceramidas o manteca de karité. Para pieles sensibles, una crema sin fragancia suele ser una elección más prudente.

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El error que cometes al salir de la alberca y que puede resecar tu piel durante el verano

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No necesitas exfoliarte después de cada día de alberca

Otro error frecuente consiste en intentar compensar la sensación de acumulación de cloro utilizando exfoliantes corporales, cepillos o esponjas ásperas.
La piel no necesita una limpieza agresiva después de nadar. Si ya existe resequedad o irritación, frotarla puede empeorar la sensación y debilitar todavía más su barrera protectora. Durante las vacaciones, una rutina sencilla suele ser suficiente: enjuagar, limpiar suavemente e hidratar.
La exfoliación puede mantenerse dentro de una rutina habitual, pero no debería convertirse en una respuesta automática cada vez que se sale de la alberca.

El protector solar también forma parte de la rutina

Si después de nadar vas a permanecer al aire libre, la protección solar adquiere todavía más importancia. El agua no protege frente a la radiación ultravioleta y la exposición acumulada puede contribuir al fotoenvejecimiento y a otros daños cutáneos.
Un protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior, resistente al agua, resulta especialmente práctico para los días de piscina. Debe reaplicarse después de nadar, sudar o secarse con la toalla, siguiendo las indicaciones del producto.
Durante las vacaciones, cuidar la piel no significa renunciar a la alberca ni convertir cada día de verano en una rutina interminable. La diferencia puede estar en algo mucho más sencillo: no dejar que el cloro permanezca sobre la piel durante horas y devolverle hidratación después de cada baño. A veces, los mejores hábitos de belleza son también los más fáciles de mantener.

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