La forme de l’air parte de una pregunta sencilla: ¿cómo se puede dar forma a algo que no podemos ver? Para la colección femenina Primavera-Verano 2027 de Hermès, Nadège Vanhée tomó el aire como punto de partida y lo llevó a la construcción de las prendas. La idea no quedó en el nombre: aparece en faldas que se abren, mangas que ganan volumen, tejidos que dejan pasar la luz y cierres que modifican la silueta mientras el cuerpo se mueve.
Cuando el aire se convierte en parte del diseño
Nadège Vanhée explicó que su interés estaba en la posibilidad de percibir el aire y, al mismo tiempo, en su carácter invisible. La colección nació antes de las olas de calor que atravesaron Europa durante el verano, aunque ese contexto terminó dándole una lectura especialmente concreta. Frente a temperaturas cada vez más altas, la ligereza dejó de funcionar únicamente como una cualidad estética y adquirió una dimensión práctica.
Por eso, las prendas no buscan simplemente parecer frescas. Están construidas para permitir movimiento, ventilación y distintas formas de llevarlas. Hermès recurre a cremalleras, cordones y cinturones para modificar volúmenes, mientras las aberturas dejan espacios entre el cuerpo y el tejido.
Los cierres dejan de ser únicamente funcionales
Uno de los recursos más interesantes de la colección es la manera en que Nadège Vanhée utiliza los cierres. Una falda puede abrirse para cambiar su caída; un pantalón permite liberar parte de la pierna; otras prendas alteran su proporción mediante cierres que la persona puede ajustar.
Ese recurso introduce una idea importante dentro del clóset de lujo: una prenda ya no tiene necesariamente una única silueta. Puede cambiar según el clima, el movimiento o la manera en que su dueña decide llevarla.
La función también adquiere una dimensión sensual. Las aberturas no aparecen como un recurso decorativo aislado, sino como consecuencia de la construcción. Un cierre se abre, aparece una pierna; una falda se separa, entra aire; una manga cambia de volumen. El cuerpo participa en el diseño.
Transparencias, mesh y cuero más ligero
Los materiales siguen esa misma lógica. La colección incorpora tejidos diáfanos, malla de seda y superficies perforadas que permiten que la piel aparezca por pequeñas zonas. También hay prendas de punto abierto y vestidos que superponen capas transparentes sobre piezas más ajustadas.
El cuero, uno de los materiales inseparables de Hermès, adopta una lectura distinta. Nadège Vanhée lo trabaja en versiones más finas y lo convierte incluso en tiras que se integran sobre una malla delicada. En lugar de utilizar la piel como una superficie compacta, la colección explora lo que ocurre cuando el material adquiere espacio entre sus propias estructuras.
El resultado cambia también la percepción del lujo. La artesanía no desaparece porque la ropa sea ligera; por el contrario, conseguir que un material tradicional pierda visualmente parte de su peso exige una construcción precisa.
Una colección pensada para moverse
El aire se vuelve visible cuando una prenda responde al cuerpo. Ese principio explica buena parte de las siluetas de La forme de l’air: bajos que se levantan, mangas que se inflan, faldas que se abren y parkas que adquieren volumen al caminar.
Incluso el abanico, presente como motivo recurrente, funciona dentro de esta idea. Su movimiento hace visible aquello que normalmente permanece invisible: una corriente de aire. Hermès lo convierte así en un elemento gráfico y conceptual que conecta el espacio, el cuerpo y la ropa.
Más que utilizar el aire como una referencia poética, Nadège Vanhée lo transforma en una herramienta de diseño. Y esa diferencia explica por qué el nombre de la colección importa: aquí, el aire no describe las prendas desde fuera; participa en la manera en que están hechas y en cómo se comportan cuando alguien las lleva.