Guadalajara se prepara para recibir una edición que va más allá de las pasarelas. Del 14 al 17 de abril, Volvo Fashion Week México toma la ciudad con un formato que desplaza la moda hacia distintos puntos emblemáticos, integrando diseño, arquitectura y vida urbana en una misma narrativa.
La agenda confirma doce presentaciones que reúnen nombres relevantes del panorama nacional: Benito Santos, Alfredo Martínez, Abel López, así como propuestas como Arre —liderada por Alejandro Fernández—, Julia y Renata, Antonio Zaragoza desde Liberal Youth Ministry y Jonathan Morales de No Name, entre otros. La selección perfila una edición que no responde a una sola estética, sino a la diversidad real de la moda mexicana actual.
El planteamiento de esta edición no se limita a concentrar desfiles en un solo venue. Espacios como el Teatro Degollado, la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, Midtown Guadalajara, el Edificio Arroniz y la Sala Roxy forman parte del recorrido. Esta decisión cambia la forma en que se experimenta la semana de la moda: no como un evento aislado, sino como una intervención directa en la ciudad.
El impacto esperado no es únicamente visual. La edición en Guadalajara responde a una estrategia clara: activar la economía creativa local y proyectar a Jalisco como un nodo relevante dentro del circuito internacional. La relación entre moda y turismo se vuelve tangible cuando el diseño se integra a la identidad de la ciudad y a sus espacios más representativos.
En este contexto, la participación de Volvo como aliado principal introduce una capa adicional. La marca ha insistido en vincular diseño, tecnología y sostenibilidad dentro de un estilo de vida contemporáneo. Esta edición funciona como extensión de esa visión, donde la movilidad, la innovación y la creatividad dialogan sin forzar el discurso.
La programación —que incluye desde desfiles hasta experiencias y activaciones— apunta a una semana dinámica, donde cada locación aporta una lectura distinta del diseño mexicano. Más que una serie de presentaciones, la propuesta construye una narrativa distribuida en la ciudad.
Guadalajara no es una sede elegida al azar. Su escena creativa, su arquitectura y su capacidad para generar comunidad la colocan en una posición estratégica. Esta edición no solo exhibe moda; la inserta en un contexto que amplifica su alcance y redefine cómo se presenta el talento local.