La historia de cómo el romance de Coco Chanel con un príncipe ruso la llevó a crear Chanel No. 5

Chanel No. 5 tiene una fugaz historia de amor entre Coco Chanel y el primo del zar.

coco chanel príncipe ruso

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De las 5 creaciones de Coco Chanel que revolucionaron al mundo entero, no hay duda de que Chanel No.5 fue una de ellas. La icónica diseñadora transformó la manera en que se percibe esta esencia y al día de hoy encabeza la lista de perfumes más cotizados —tanto por sus peculiares notas como por su legado—. Pero, ¿conoces la historia detrás de Chanel No.5? Es una anécdota digna de los dramas que leemos en las novelas, con toques de misterio y un final que deja dudas, pero gracias a ella Coco tuvo uno de sus productos estrella.

¿A qué huele Chanel No. 5?

Chanel No. 5 tiene un aroma distintivo y característico que se describe como floral, empolvado y sofisticado. Combina notas de flores como rosa, jazmín y lirio de los valles con toques de aldehídos y vainilla. En general, se considera una fragancia elegante y atemporal con un aroma femenino y seductor. Cabe mencionar que la experiencia olfativa puede variar según la percepción y las preferencias de cada persona. Lee aquí a qué huele Chanel N°5 L’EAU, el perfume favorito de Lily Rose-Depp.

La historia de cómo Coco Chanel se enamoró de un príncipe ruso y así creó Chanel No. 5

Para inicios de la década de los veinte, Gabrielle “Coco” Chanel ya era un ícono de la élite francesa. Montada sobre un Rolls Royce azul, desde su villa en el sur hasta sus exitosas boutiques, rompió todos los paradigmas de lo que era ser una mujer de la época. Entonces surgió la mujer moderna, aquella que no se limitaba por las reglas de una dama, y con ella una nueva fragancia que la definiera. Terminaba la Primera Guerra Mundial y la modista había perdido a su gran amor, Boy Capel —quien de hecho le ayudó a financiar su primera boutique—. El duelo la transporta a los viñedos y parajes de Italia. No tardó mucho para que un enamorado cayera a sus pies. Su romance con el gran duque Demetrio Románov marcó un antes y un después para el futuro de la marca —específicamente, su aroma.

Coco y el informalmente llamado príncipe ruso se conocieron en el siglo XX y rápidamente se enamoraron. Lo que la diseñadora quería hacer era conseguir un perfume muy lejano a los ya conocidos aromas cítricos y de bergamota (mismos que no duraban mucho tiempo en la piel), así que Demetrio la presentó con el químico ruso y perfumista Ernest Beaux —él ya trabajaba como proveedor de las cortes imperiales con la familia real rusa.

Beaux tomó gran interés en el proyecto de Coco, una mujer moderna que tenía una gran visión para el futuro, y durante meses cooperó para obtener el producto deseado. Como bien dice la historia de su nombre, fue a la quinta prueba que aceptaron el perfume en su versión final —de ahí el número cinco—. De hecho trae jazmín de Grasse porque Ernest Beaux vivía en esta localidad francesa, misma que se conoce como el centro de la industria de la perfumería. Y el resto es historia.

Chanel y el príncipe ruso, un amor efímero

La relación de Coco y el gran duque sólo duró un año, y ambos trataron de ser discretos (se quedaban en una casa de verano en Monte Carlo), pero la relación a largo plazo no rindió frutos. Esto no le quita relevancia a la historia, pues formaron un especial vínculo de amistad y esto fue de gran importancia para su futuro.

Ejemplo de ello es que la hermana de Demetro, Maria Pavlovna, se involucró en el mundo de la indumentaria y creó su propio negocio llamado ‘Kitmir’, especializado en bordado de cuenta y lentejuelas —y fue gracias a esto que trabajó en varias ocasiones con Chanel.

Una periodista estadounidense describió al príncipe como “una persona esbelta y bien arreglada, todo lo que debería ser un gran duque, especialmente si te gustan jóvenes; bien afeitado, cóncavo en la cintura, tenía una forma como de Rudolph Valentino”. Atributos suficientes para que Coco Chanel volteara la mirada, quizá. De hecho él primero estaba con la cantante de ópera Marthe Davelli, pero ella ‘se lo pasó' a Chanel, su vieja amiga, diciendo, “ten, es muy caro para mí".

“Estos grandes duques, todos son iguales, tienen un rostro admirable detrás de nada; ojos verdes, hombros anchos, manos lindas... son los más pacíficos, la timidez misma. Beben para no tener miedo. Altos, guapos, qué magníficos son estos rusos. Y detrás de todo, no hay nada: vacío y vodka”.
palabras de coco chanel, mencionado en el libro de Perry & Pleshakov, ‘The Flight of the romanov’.
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Demetrio fue nieto del zar Alexander II de Rusia, así como primo del zar Nicolas II y del príncipe Felipe de Edimburgo (así es, el esposo de la reina Isabel II). Tras la muerte de los Romanov, este príncipe con la misma sangre vivió en el exilio por un tiempo, además de que participó en el asesinato de Rasputín, la mística figura señalada de influenciar a los zares usando magia negra. Tras su romance con Coco Chanel, se casó con Audrey Emery, heredera estadounidense de quien se divorció en 1937, y murió a la joven edad de 50 años.

Quién habría dicho que uno de los Romanov ayudó a la creación de uno de los perfumes más famosos del mundo.

Con redacción Harper’s Bazaar México.
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