En LVMH Watch Week 2026, Bvlgari vuelve a hacer lo que mejor sabe, mirar a su propio archivo para proyectarlo hacia el presente. La Maison presenta dos reinterpretaciones que condensan su identidad como joyero romano y relojero de precisión, Maglia Milanese Monete y Tubogas Manchette. No se trata de nostalgia, sino de continuidad creativa.
En la alta relojería, volver al archivo no significa mirar atrás, sino entender qué códigos siguen vivos. En su presentación más reciente dentro de LVMH Watch Week, Bvlgari explora esa idea a través de dos piezas que traducen historia en forma contemporánea: Monete y Tubogas. Ambas reaparecen no como reediciones literales, sino como objetos que reinterpretan el tiempo desde la materia, el color y el gesto.
El Maglia Milanese Monete parte de una idea que Bvlgari explora desde los años sesenta: la moneda antigua como objeto de poder simbólico. Esta nueva versión incorpora una auténtica moneda romana del periodo 198–297 d.C. con la efigie del emperador Caracalla, integrada en una caja de oro rosa. El gesto es claro ya que el tiempo no solo se mide, también se hereda. La gran novedad está en el brazalete de malla milanesa, una técnica orfebre de origen renacentista que la Maison adopta por primera vez con una ejecución sorprendentemente flexible y contemporánea. El resultado es un reloj secreto que se siente más joya que instrumento, pensado para llevarse como una pieza íntima, cercana a la piel.
Por su parte, el Tubogas Manchette retoma uno de los códigos más reconocibles de Bvlgari. Inspirado en un modelo de archivo de 1974, este reloj-brazalete abraza la muñeca con una sola vuelta de oro amarillo, siguiendo la geometría contundente que hizo del Tubogas un símbolo en los años setenta. Aquí, la fuerza visual proviene del color: diamantes y gemas —citrinos, rubelitas, peridotos, amatistas, topacios y espesartitas— crean una composición vibrante que transforma el reloj en una pieza expresiva, casi escultórica. No busca discreción; busca presencia.
Más allá de las referencias históricas, ambos modelos comparten una misma filosofía: la relojería como extensión natural de la joyería. Bvlgari no propone complicaciones técnicas para especialistas, sino objetos de deseo que se entienden desde la emoción, el tacto y la forma. El saber hacer mecánico está ahí, pero nunca domina el discurso visual. Lo que importa es cómo el reloj se mueve con el cuerpo y cómo dialoga con la luz.
Con estas dos piezas, Bvlgari confirma una vez más su singularidad dentro del universo del lujo: no compite por parecerse a nadie. Su fuerza está en esa mezcla inconfundible de Roma, color, historia y audacia formal. Maglia Milanese Monete y Tubogas Manchette no son ejercicios de archivo; son declaraciones de identidad. Dos capítulos distintos de una misma narrativa, la de una Maison que entiende el tiempo como algo que se puede llevar puesto.