Han pasado dos décadas desde que The Devil Wears Prada redefinió la manera en que el cine retrata la industria editorial de moda. Ahora, una de las prendas más recordadas que usó Anne Hathaway en pantalla vuelve al centro de la conversación: un saco de Chanel que aparece en uno de los momentos clave de la historia y que pronto cambiará de manos en una subasta internacional.
La venta coincide con el 20 aniversario del estreno de la película y forma parte de una colección mucho más amplia. La casa Bonhams Cornette de Saint Cyr ha reunido 371 diseños de Chanel, creados entre 1995 y 2023 bajo la dirección de Karl Lagerfeld y Virginie Viard. Todas las piezas pertenecen a una colección privada construida a lo largo de tres décadas.
El saco que apareció en la película —un diseño de lana con escudo bordado, perteneciente a la colección crucero 2005— se ofrece con un precio de salida estimado entre 800 y mil euros. La cifra puede parecer contenida si se compara con el valor actual de bolsos y prendas vintage de la maison, pero su carga simbólica eleva el interés de coleccionistas y fanáticos del cine por igual.
La subasta se llevará a cabo en París el 19 de febrero, después de una exhibición pública programada del 14 al 18 de febrero en el número 6 de avenue Hoche, cerca del Arco del Triunfo. Los lotes también estarán disponibles en línea para compradores registrados, ampliando el alcance internacional del evento.
Además de esta pieza asociada al personaje de Andy Sachs, el catálogo incluye bolsos acolchados con asa de cadena de distintas décadas, zapatos bicolor, broches de camelia, collares de perlas y múltiples sacos de tweed. Los precios de salida oscilan entre los 300 y los mil euros, dependiendo del diseño y la época.
Más allá del valor económico, la relevancia cultural de la prenda radica en su lugar dentro de la narrativa de la película. Ese atuendo marcó un punto de inflexión en la evolución del personaje y consolidó su transformación estética en la trama. Convertida en referencia de estilo para toda una generación, la pieza ahora se integra al circuito del mercado vintage de lujo.
En un contexto donde el archivo de moda adquiere cada vez mayor peso como inversión y como documento histórico, esta venta confirma que el vestuario cinematográfico también puede ocupar un lugar destacado dentro del coleccionismo contemporáneo. Lo que comenzó como parte de un guion hoy se posiciona como objeto de deseo para quienes entienden la moda no solo como tendencia, sino como memoria cultural.