San Sebastián siempre había estado en mi lista de deseos de lugares para conocer. Desde niña, escuchando el concierto de la banda Duncan Dhu en directo desde el Teatro Victoria Eugenia, imaginaba cómo serían esas calles y playas que la agrupación del País Vasco describía en sus canciones. Muchas décadas después, en este verano del 2026, tuve por fin la oportunidad de apreciar con mis propios ojos sus hermosos paisajes de playa, arena y mar; sus callejones estrechos en donde cada esquina es una invitación a degustar la comida más exquisita de la región –pintxos acompañados de un buen vino– y rodearme de su arte y de su espíritu en donde sigue permeando una mezcla de lucha y libertad.
De la mano de Nobu Hotel San Sebastian, mi visita, junto a un ameno grupo de colegas editoras y el equipo local de Nobu, fue realmente entrañable. Al llegar al hotel –una propiedad restaurada que actualmente combina a la perfección el minimalismo japonés con el estilo local Belle Époque– lo primero que hicimos fue subir al impresionante rooftop con una infinity pool que te transporta hasta las azules aguas del Cantábrico que se perciben tan cerca y tan lejos desde esta hermosa terraza.
El hotel es pequeño –solamente 20 habitaciones– pero por ello es perfecto para una escapada romántica y serena en Donostia. La vista hacia la bahía de La Concha, desde las habitaciones y desde las terrazas del restaurante Nobu, realmente te quitan el aliento. La calidez y sencillez con la que el equipo del hotel te recibe, le suma mucho a la experiencia.
Este team nos sorprendió con un par de visitas organizadas que nos hicieron aprovechar al máximo nuestra estancia y llevarnos algo del corazón de San Sebastián.
Primero, por supuesto, la comida. Al llegar a Nobu Hotel San Sebastián, el staff amablemente te ofrece una contundente lista con sus recomendaciones para comer pintxos –las tapas tradicionales de la ciudad–. ¡Había que ir a probarlos! Fuimos a unos cinco bares de pintxos, donde nos saciamos con bocadillos de pulpo y merluza (mi favorito).
Aprovechamos para caminar por las calles empedradas, bajo los arcos de los callejones y en donde me pareció que toda la gente respira en comunión aires de serenidad.
Posteriormente, nos trasladaron al Museo Chillida-Leku, en donde en los jardines con una extensión de 11 hectáreas, yacen las impresionantes esculturas de acero y granito del gran Eduardo Chillida, icono de San Sebastián.
La experiencia Nobu nos engalanó con una visita guiada por Mikel Chillida, nieto del escultor y actual director del museo. También tuvimos la oportunidad de conocer El Peine del Viento, uno de los landmarks más importantes de San Sebastián, con la obra de Chillida enclavada en las rocas de la playa de Ondarreta.
De regreso en el hotel, una cena en la terraza de Nobu nos esperaba, acompañada de uno de los atardeceres más bellos que he visto en mi vida –tonalidades naranjas, amarillas y violetas fundiéndose con el azul del cielo y del mar–. La cena, espectacular. La estrella de la noche fue el platillo más emblemático del restaurante: Black Cod Den Miso; pero igualmente recomendable los otros integrantes del menú que fusiona la cocina japonesa con la peruana y una clara influencia vasca. Mejor, imposible.
Nos despedimos de San Sebastián, pero no sin antes hacer una escala en Getaria –a media hora de Donostia, en coche–, localidad de Guipúzcoa, en el País Vasco, y tierra del legendario couturier Cristóbal Balenciaga. El museo dedicado al diseñador es una visita obligada para todos los amantes de la moda. Una hermosa retrospectiva de la vida y obra del gran modisto vasco.
Siguiente parada: Barcelona. He tenido la fortuna de visitar la Ciudad Condal varias veces a lo largo de mi vida, pero cada vez, la vivo diferente.
Esta ocasión no fue la excepción. Llegamos a Nobu Hotel Barcelona, una propiedad a dos minutos de la estación de tren de Sants y a 20 minutos del Aeropuerto del Prat. Se trata de un hotel monumental, con 259 habitaciones, spa con piscina de inmersión, centros de fitness con Technogym y, por supuesto, la mejor gastronomía que Nobu puede ofrecer, pero lo más memorable de este hotel, sin duda, son las vistas. Desde las habitaciones, las tinas de los baños, el restaurante, y un imperdible rooftop con bar, piscina y vista 360 de toda la ciudad, la experiencia visual es realmente impresionante.
Fieles a la hospitalidad y servicio de Nobu Hotel, el equipo nos preparó un extraordinario recorrido por los lugares más representativos de la arquitectura de Gaudí. Justamente se estaba viviendo un momento muy especial en Barcelona, por las celebraciones del centenario de la muerte del aclamado arquitecto y por la visita del Papa León a la ciudad catalana.
El tour guiado a las obras más icónicas de Gaudí, se sintió muy ad hoc. Ir a la Sagrada Familia, La Pedrera-Casa Milà y Casa Batlló fue como reencontrarse con viejos y añorados sitios conocidos, pero lo que sin duda se robó mi corazón y se coronó como uno de los highlights de todo el viaje, fue la visita a Casa Vicens, la primera hecha por Gaudí en Barcelona. No sólo porque nunca la había visitado, sino porque cada pared, mosaico, techo, balcón, fuente y torre, tiene un alma muy especial. Esta casa resume a la perfección la mente genial del arquitecto y me parece que, si bien tiene obras mucho más monumentales y conocidas, esta es especial porque es como una ventana abierta hacia su alma, su mente creativa y su corazón apasionado.
Visita totalmente recomendada para quien no la conozca: Casa Vicens es una joya que vale la pena explorar a fondo y convertirse en inspiración.
De regreso a Nobu Hotel Barcelona, un apapacho depués de un ajetrado día de turisteo: masaje relajante en el spa. Con amenidades de Natura Bissé y las manos expertas del equipo de tratamientos de Nobu, uno sale relajado y renovado para seguir con la agenda de viaje. Obviamente, una visita al maravilloso rooftop con la mejor vista panorámica de Barcelona, es un must. Perfecto para ver el atardecer, darse un buen baño en la alberca y saborear un baño en la alberca y saborear un tinto de verano, mientras cae la tarde sobre la ciudad catalana. Ya de noche, una cena en el restaurante Nobu tiene que formar parte del plan.
Nobu Hotel Barcelona cuenta con 259 habitaciones, incluyendo 43 suites; spa y centro de fitness; y, por supuesto, el restaurante Nobu, con una impresionante vista al skyline de la ciudad y el mejor sushi, además de platillos especiales que combinan productos locales de la variada gastronomía catalana.
FOTOGRAFÍA CORTESÍA HOTEL NOBU BARCELONA
Ubicado en el piso 23, ofrece una impresionante vista del skyline de Barcelona. Con las delicias que la barra de sushi ofrece, la vista nocturna resulta el aderezo perfecto.
Mientras saboreábamos sashimis, makis y nigiris, el Estadi Olímpic de Montjiuc vibraba a lo lejos por el concierto de Bad Bunny esa noche. Desde nuestra privilegiada vista, pudimos apreciar los juegos de luces y los fuegos artificiales como parte del show del artista boricua.
Brindamos por una noche excepcional y nos retiramos a las habitaciones, pero las impresionantes vistas de Barcelona siguieron ahí presentes –en la sala, en la cama, en la tina de baño–. Era momento de decirle adiós a esta bella ciudad y a Nobu Hotel, pero con una promesa clara: volver.
Porque aquí se vivió y se gozó al máximo. Y, como dice la frase del poeta argentino Armando Tejada Gómez: “Uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida”.
Nobu Hotel Barcelona cuenta con 259 habitaciones, incluyendo 43 suites; spa y centro de fitness; y, por supuesto, el restaurante Nobu, con una impresionante vista al skyline de la ciudad y el mejor sushi, además de platillos especiales que combinan productos locales de la variada gastronomía catalana.
FOTOGRAFÍA CORTESÍA HOTEL NOBU BARCELONA
¡HOLA, MADRID!
Antes de emprender el retorno a la Ciudad de México, hicimos una breve escala por la capital española. ¿El motivo? Un preview exclusivo de lo que será el nuevo Nobu Hotel Madrid que abrirá sus puertas a principios de septiembre de 2026. Situado en la icónica calle de Alcalá, el hotel se encuentra entre la Plaza de Cibeles y la Puerta del Sol, en el barrio de Las Cortes. Una ubicación inmejorable para esta nueva propiedad de Nobu que promete convertirse en el hot spot de Madrid. El equipo nos abrió las puertas del lugar –diseñado por Studio GRONDA– para hacernos un recorrido por su suntuoso lobby, el restaurante, el bar y el lounge de tres niveles. También entramos a la zona de habitaciones –en total serán 50 suites firmadas por Studio Caramba– en donde se aprecia el inconfundible ADN de Nobu.
Cerramos con broche de oro al subir a lo que será el rooftop, definitivamente uno de los highlights del hotel y que seguramente será el lugar más codiciado para tomar una copa mientras se aprecia una de las mejores vistas del centro de la ciudad. Así, con un buen vermut en mano y disfrutando de la golden hour desde la terraza panorámica de Nobu Hotel Madrid, brindamos por las experiencias vividas y por la promesa de regresar pronto para disfrutar en todo su esplendor de este fascinante espacio en el corazón de la ciudad.