Las uñas cuadradas conservan su lugar en el radar de tendencias como una forma clara, deliberada y fácil de adaptar. Todo parece indicar que en 2026 el maximalismo recupera espacio en la conversación por lo que esta silueta ofrece una alternativa intermedia que te permite jugar con alternativas de diseño sin que el resultado se sienta excesivo.
Su estructura recta aporta orden visual. Líneas finas, contrastes suaves, acentos mínimos o gráficos discretos se leen con mayor precisión sobre una base cuadrada, haciendo que el diseño destaque por sí mismo. Es una forma que contiene, equilibra y depura.
Los largos medios y los bordes ligeramente suavizados son clave para mantener el acabado actual. Aquí, el diseño acompaña a la forma, no compite con ella. Incluso cuando se incorporan tonos profundos o detalles visibles, las uñas cuadradas mantienen el conjunto bajo control.
Más que una elección de tendencia es una decisión estética consciente para quienes no están listas para regresar al maximalismo. Esta forma funciona como soporte y espacio para que el diseño evolucione al ritmo de quien lo lleva.