Jung Kook debutó en 2013 como la voz principal de BTS, el grupo que llevó el pop surcoreano a una escala histórica. Desde entonces, su presencia en el escenario, su control técnico al cantar y su evolución como intérprete lo convirtieron en un nombre central de la música global. Su trabajo en solitario reforzó esa posición con lanzamientos que ocuparon los primeros lugares de charts internacionales.
Más allá de la música, Jung Kook construyó una estética reconocible con piel impecable, grooming discreto, cortes limpios y una imagen que combina sobriedad con precisión. Chanel encuentra en él justo eso: un embajador cuya apariencia comunica claridad, cuidado y un estilo que no depende del exceso para llamar la atención.
Su incorporación también refleja la dirección actual del lujo. Las casas buscan voceros que generen impacto real, con audiencias capaces de mover tendencias en belleza, moda y lifestyle. Jung Kook es exactamente ese perfil: un artista seguido por millones, con credibilidad estética y una presencia global que ya influye en cómo los consumidores entienden la belleza masculina.
Dentro de Chanel Beauty, Jung Kook participará en campañas internacionales de fragancias, skincare y maquillaje. Su imagen encaja con la visión de la maison gracias a su elegancia, su frescura y su interpretación moderna del autocuidado.
El nombramiento funciona porque es sencillo: él representa el tipo de belleza contemporánea que Chanel quiere proyectar. Una belleza precisa, pulida y consciente de su propio lenguaje visual. Nada más y nada menos.