Julie Kegels ganó el Premio LVMH 2026 para Jóvenes Diseñadores el pasado 4 de septiembre en París, apenas dos años después de fundar su firma homónima. La diseñadora belga fue elegida entre nueve finalistas durante la ceremonia celebrada en la Fondation Louis Vuitton, en una edición que reunió propuestas procedentes de Bélgica, Estados Unidos, Francia, Georgia, China, Suecia, Reino Unido, España y Kenia.
Una diseñadora que entiende la ropa como transformación
La diseñadora nació y creció en Amberes y se formó en la Royal Academy of Fine Arts de esa ciudad, una institución reconocida por su influencia en la nueva generación de diseñadores belgas. Antes de establecer su propia casa en 2024, también trabajó en París para Alaïa, experiencia que contribuyó a desarrollar una aproximación al diseño donde la construcción de las prendas tiene tanta importancia como la imagen final.
Su propuesta parte de la idea de que una mujer puede asumir diferentes identidades a lo largo del día. Esa multiplicidad aparece en prendas que cambian de forma, piezas que esconden otras capas y siluetas que parecen distintas dependiendo del movimiento.
Del humor a las siluetas distorsionadas
Una de las características más reconocibles de Julie Kegels es su manera de introducir elementos inesperados en prendas que, a primera vista, parecen convencionales. Camisas deformadas, transparencias, encajes, prendas inspiradas en objetos domésticos y proporciones alteradas conviven con sastrería y vestidos de construcción precisa.
Para otoño-invierno 2026, la diseñadora llevó esta idea hacia el concepto de “Face Value”, una colección centrada en la percepción y en la diferencia entre la identidad que mostramos y la que permanece oculta. Las sombras, los dobles y las siluetas distorsionadas funcionaron como recursos para modificar la manera en que el cuerpo parecía ocupar el espacio.
El resultado también revela una relación particular con el humor. Julie Kegels no busca que sus prendas sean únicamente conceptuales ya que muchas de sus ideas parten de situaciones cotidianas y materiales reconocibles, que después transforma mediante construcción, proporción o movimiento.
El premio llega en un momento decisivo
El reconocimiento tiene una dimensión especialmente relevante porque la firma de Julie Kegels todavía se encuentra en una etapa temprana. Su primera colección se presentó en París para la temporada otoño-invierno 2024-2025 y, desde entonces, la diseñadora ha construido una identidad propia sin depender de una estética fácilmente clasificable.
El Premio LVMH incluye una dotación de 400 mil euros, además de un año de acompañamiento por parte de especialistas del grupo. Para una casa independiente con apenas dos años de trayectoria, el apoyo puede representar una diferencia importante en áreas como producción, desarrollo empresarial y expansión internacional.
Una generación de diseñadores cada vez más diversa
La edición 2026 también refleja el interés del premio por ampliar el mapa de la nueva moda. Entre los nueve finalistas apareció por primera vez un diseñador keniano: Anil Padia, fundador de Yoshita 1967, quien recibió el Premio Savoir-Faire. El Premio Karl Lagerfeld correspondió a Zane Li, de la firma Lii.
La selección de Julie Kegels resulta significativa dentro de ese contexto porque su propuesta no depende de una ruptura espectacular con la tradición. Su trabajo toma códigos reconocibles de la indumentaria femenina y los altera desde la construcción, el humor y la percepción del cuerpo.
El Premio LVMH coloca ahora a Julie Kegels junto a una generación de diseñadores que han utilizado el reconocimiento para convertir una práctica independiente en una casa con proyección global. En su caso, el siguiente capítulo será comprobar cuánto puede crecer una identidad que todavía se encuentra en plena construcción sin perder precisamente aquello que la hizo destacar.