Chanel completa la reinvención de la Alta Costura con el perfecto vestido de novia

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La firma francesa confirma una vez más, que la verdadera artesanía detras de la ‘haute couture’, jamás podrá ser reemplazada

Hace unos meses, Karl Lagerfeld sugería que hiciéramos check-in para abordar el avión más lujoso de todos. Hoy, su colección de Alta Costura nos invita a deleitarnos con una propuesta nunca antes vista. Esta vez, su invitación convoca a una tarde de verano para tomar el té con vista a un hermoso jardín de aires pseudo minimalistas. Lirios en un estanque y pasto verde intenso en un pabellón de madera dieron pie a las creaciones monumentales de la casa de moda francesa. Esta vez no me dio miedo caminar hacia el altar.

Como bien dijo alguna vez el escritor argentino Julio Cortazar: “Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”. Y así como en el amor, el vestido la escoge a ella, la novia.

La nostalgia detrás de esta irrepetible presentación es lo que la hace tan singular. ¿Quién más
podría recrear el jardín más exquisito dentro del Grand Palais de París si no Chanel? Como de costumbre, Karl logró sorprender- nos una vez más no sólo por el elevadísimo nivel de corte y confección y las miles de horas que las costureras de Chanel pasaron interpretando cada uno de sus diseños, si no porque logró presentar la colección más ecológica de Alta Costura antes vista.

Aunque pareciera casi imposible que este craft fuese una industria remotamente cercana a lo sustentable, en esta colección vimos una visión en blanco compuesta por volantes 3D de papel tratado y reciclado, hilo orgánico tejido y cuentas de madera que reemplazaron a aquellas originalmente fabricadas con materiales sintéticos.

Pero hablemos del show-stopper; el look 73, sueño que la top model del momento, la argentina Mica Arganaraz llevó hacia el altar
platónico para cerrar, una vez más, la presentación de Alta Costura
más esperada de la temporada. Una novia sin rumbo en el amor pero con
todos los sueños y anhelos que cualquier aspirante a casarse pudiese pedir. Me
refiero al vestido de novia que cerró el desfile con broche de oro. Pareciera que cada
año el equipo de expertos de Chanel busca superar la meta del año anterior.

En el 2012,
fue Edie Campbell la afortunada que desfiló un modelo de aplicaciones de cristal dentro de
una colección que algunos llamaron 100 shades of blue. Un año más tarde, la misma locación se convirtió en un bosque encantando, y como dijo el periodista de moda, Tim Blanks: “Lagerfeld podrá no mover montañas aún, pero puede traer suficienres árboles para hacer del Grand Palais un bosque”. En el 2014 el haute couture tomó lugar en una ilusión de Art Deco y total fantasía. Vimos a la top Cara Delevingne cerrar el desfile con un tocado de plumas y un deslumbrante vestido de transparencias, manga corta y de silueta recta. Fue Kendall Jenner quien tomó ese lugar en la presentación de Couture Fall 2015 la temporada siguiente; el sueño utópico fue reemplazado por un glamoroso casino de Las Vegas, pero la novia estuvo lejos de encajar en la norma. Nos olvidamos del vestido de novia convencional y lo cambiamos por un traje de pantalón y saco double-breasted adornado por la clásica camelia blanca de Chanel. Unos botines blancos de acabado laminado con aires retro y un velo fueron los complementos del look. Digamos que Lagerfeld se inspiró en la inmediatez y la facilidad con la que te puedes casar en Sin City para plasmarlo en un diseño de novia.

Por último, este pasado enero presenciamos la más reciente creación de Alta Costura –y una de las más espectaculares– para la cual se necesitaron 50 metros de encaje blanco, cortados en pequeñísimos pedazos para ser unidos de nuevo. Después se le aplicaron a mano más de 2000 piezas de pedrería de cristal, 2500 perlas, 2000 cuentas tipo baguette y 2500 cuentas de madera que signifi- caron más de 1000 horas de trabajo. El vestido define su silueta ejemplar mediante una capa con capucha, un vestido strapless de cola extraíble, todo cubierto por el encaje de patrón geométrico, pedrería de cristal y aplicaciones que solo aumentan el valor del trabajo a mano. Si esto no es una verdadera obra de arte, no sé qué califique como tal. Si soñábamos con un look de novia perfecto que sólo vive en nuestra imaginación, claramente es éste. El equipo de Chanel, formado por su director creativo, sus ateliers y costureras, confirma una vez más que la verdadera artesanía detrás de la Alta Costura, jamás podrá ser reemplazada.

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