Danna no está presentando solo música nueva, también está marcando un cambio de lenguaje. Lucid Dreams, que se estrena este 14 de abril, inaugura una etapa en la que la artista afina su identidad creativa con una intención más clara y menos complaciente. Este primer capítulo es el inicio de una propuesta donde sonido, imagen y concepto avanzan en la misma dirección.
El proyecto se construye desde una lógica sensorial. Hay una exploración de los sueños lúcidos como territorio narrativo, pero no desde lo obvio, sino desde lo que ocurre cuando la percepción se fragmenta: capas de sonido que aparecen y se desvanecen, y una estética visual que no busca explicar, sino provocar una reacción. La portada —con ese juego de duplicidad y distorsión— sintetiza bien ese punto de partida.
Aquí es donde el equipo creativo se vuelve clave. La incorporación de Dannah Gottlieb como directora creativa no es un dato menor. Su trayectoria incluye colaboraciones con figuras como Madonna, Sabrina Carpenter y Post Malone, y su enfoque se nota en la coherencia del proyecto: no hay elementos aislados ya que todo responde a una misma narrativa. Su trabajo no se limita a lo visual, sino que organiza la forma en la que este universo se percibe.
La elección de Elizaveta Porodina para la fotografía refuerza esa intención. Con una formación en psicología clínica y un estilo influenciado por el surrealismo y el expresionismo, su trabajo se distingue por construir imágenes que operan desde lo emocional más que desde lo estético superficial. Ha fotografiado a figuras como Zendaya, Ariana Grande y Brad Pitt, y en Lucid Dreams aporta una dimensión que se siente más interpretativa que decorativa.
A esto se suma un equipo que entiende bien el lenguaje editorial: desde el set design de Miguel Bento hasta el styling de Flora Huddart, junto con el trabajo de belleza que termina de definir el personaje. No hay exceso ni saturación, sino una construcción precisa de atmósfera.
Lo que Danna propone en esta nueva etapa no es un cambio abrupto, sino una evolución controlada. Lucid Dreams no busca ser inmediato, sino consistente y en Harper’s Bazaar estamos ansiosas por conocer el proyecto completo.