Las pestañas dejaron de buscar una línea perfectamente uniforme. En el desfile de Louis Vuitton Primavera-Verano 2027 en París, Zendaya llevó un acabado de pestañas agrupadas, brillantes y deliberadamente separadas que puso nuevamente en primer plano el llamado wet lashes, una técnica que transforma el exceso de máscara —ese pequeño error que antes se corregía— en el elemento central del maquillaje.
La inspiración detrás de las pestañas de Zendaya
El maquillaje estuvo a cargo de Ernesto Casillas, quien construyó el rostro alrededor de una referencia muy concreta: la imagen de una chica cool de 1999. La propuesta combinó pestañas de apariencia húmeda y ligeramente grumosa con mejillas en tonos rosados fríos, puntos de brillo y una piel de acabado luminoso.
El resultado conecta con una estética que ha ido ganando espacio durante 2026: ojos definidos sin recurrir necesariamente a sombras intensas y pestañas que funcionan casi como un elemento gráfico. En lugar de cubrir el párpado con pigmento, la atención se concentra en la textura, la dirección y la separación de las pestañas.
Ernesto Casillas utilizó clusters de pestañas y máscara de efecto tubing para construir el acabado de Zendaya. La técnica no depende necesariamente de extensiones ya que también puede realizarse con máscara convencional y unas pinzas limpias, agrupando pequeñas secciones mientras el producto todavía está húmedo.
Qué son realmente las wet lashes
Las pestañas efecto mojado imitan el aspecto de unas pestañas recién cubiertas de máscara o ligeramente húmedas. Su característica más reconocible es que los pelos no quedan completamente separados ya que se reúnen en pequeños grupos o picos finos que dejan espacios visibles entre ellos.
La diferencia frente a unas pestañas voluminosas tradicionales está precisamente en esa separación. El objetivo no es conseguir una línea densa y uniforme, sino una textura más gráfica, con algunas pestañas largas y otras más cortas que mantienen visible parte del párpado.
Ese detalle explica por qué la tendencia resulta particularmente actual. Después de varias temporadas dominadas por pestañas muy tupidas, extensiones de gran volumen y efectos extremadamente definidos, las wet lashes proponen dramatismo con menos cantidad de producto.
Cómo llevarlas sin que parezcan exceso de máscara
La versión más fácil para probarlas no requiere extensiones. Después de aplicar una capa de máscara, se puede utilizar la punta del cepillo para reunir suavemente dos o tres pestañas y crear pequeños grupos. Unas pinzas limpias permiten definir las secciones con mayor precisión.
Para mantener el efecto ligero, conviene concentrar el producto en las pestañas superiores y dejar espacios entre los grupos. La intención es que el ojo conserve cierta transparencia, no convertir las pestañas en una franja negra.
En su versión más sofisticada, las wet lashes funcionan especialmente bien acompañadas de piel luminosa, labios con brillo y tonos fríos en las mejillas. Es una combinación que recupera el lenguaje visual de finales de los 90, pero con una ejecución mucho más precisa.
Lo interesante de esta tendencia no es que proponga volver literalmente al maquillaje de 1999, sino que rescata uno de sus gestos más imperfectos y lo convierte en una decisión estética. En las pestañas, precisamente donde durante años se buscó perfección, ahora el pequeño desorden puede ser el detalle que haga que todo el rostro se vea más contemporáneo.