El vestido de Marilyn Monroe que fue robado en 1993 terminó convertido en una de las piezas de moda más valiosas del siglo XX. Se trata del célebre vestido color carne que la actriz llevó el 19 de mayo de 1962, cuando cantó “Happy Birthday, Mr. President” a John F. Kennedy en el Madison Square Garden. Años después de aquella noche, la prenda desapareció de un depósito de Manhattan junto con otros objetos pertenecientes a Marilyn Monroe, iniciando una historia que terminaría con una venta millonaria.
El vestido que marcó una noche histórica
Diseñado por Jean Louis, el vestido fue confeccionado en un tono cercano al de la piel y cubierto de cristales cosidos a mano. Su construcción era tan ajustada que Monroe tuvo que ser cosida dentro de la prenda antes de la presentación.
La escena quedó ligada para siempre a la cultura popular: Marilyn Monroe apareció frente a unos 15 mil asistentes para interpretar una versión sensual de “Happy Birthday” durante la celebración anticipada del cumpleaños número 45 de Kennedy. La presentación duró apenas unos segundos, pero las fotografías de aquella noche convirtieron el vestido en una pieza inseparable de la imagen pública de la actriz y de uno de los episodios más comentados de Hollywood y la política estadounidense.
El robo que puso la pieza en peligro
En septiembre de 1993, Anna Strasberg, albacea del patrimonio de Marilyn Monroe, descubrió que habían cambiado la cerradura de un depósito en Manhattan donde se conservaban cientos de objetos relacionados con la actriz. Al revisar el lugar, se detectó la desaparición de distintas piezas, entre ellas el vestido color carne de “Happy Birthday” y el vestido blanco de The Seven Year Itch.
El robo afectó objetos cuyo valor conjunto se estimaba en millones de dólares. El vestido de Marilyn Monroe no quedó perdido para siempre, pero durante ese momento formó parte de un patrimonio cuya seguridad estaba en entredicho. La historia resulta particularmente llamativa porque las piezas pertenecían a una colección privada que conservaba una parte considerable de la memoria material de la actriz.
De objeto robado a récord de subasta
El vestido volvió a aparecer años después en el mercado de coleccionismo. En 1999, Martin Zweig lo compró por aproximadamente 1.27 millones de dólares durante una subasta de Christie’s, estableciendo entonces un récord para una prenda vendida en subasta.
Pero el valor de la pieza continuaría creciendo. El 17 de noviembre de 2016, Julien’s Auctions la puso nuevamente a la venta en Los Ángeles. La estimación previa rondaba los tres millones de dólares; finalmente, Ripley’s Believe It or Not! pagó 4.8 millones de dólares, convirtiéndolo en el vestido más caro vendido en una subasta hasta ese momento.
El precio no responde únicamente a la rareza de la prenda. En este caso convergen tres elementos difíciles de separar: Marilyn Monroe, John F. Kennedy y una de las imágenes más reconocibles de la cultura estadounidense de los años sesenta.
¿Dónde está ahora el vestido de Marilyn Monroe?
Actualmente, el vestido pertenece a Ripley’s Believe It or Not!, que lo incorporó a su colección de piezas históricas. La institución lo ha exhibido como uno de sus objetos más importantes y ha insistido en la necesidad de conservarlo debido a la fragilidad de sus materiales.
Su historia volvió a ocupar titulares en 2022, cuando Kim Kardashian lo utilizó durante la Met Gala. El episodio generó un debate sobre la conservación de prendas históricas y sobre hasta qué punto una pieza de museo debe permanecer protegida de cualquier uso contemporáneo.
Más de seis décadas después de aquella interpretación para Kennedy, el vestido conserva algo que difícilmente puede reproducirse en una réplica y es la capacidad de concentrar en una sola prenda una noche de espectáculo, poder, celebridad y cultura popular. Su recorrido —del escenario al robo, del coleccionismo al museo— explica por qué algunas prendas terminan adquiriendo una importancia que va mucho más allá de la moda.