Cómo vestirse para triunfar en el trabajo

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Un texto de Sarah Sands… “Mi carrera ha sido un reflejo de las prenda que he usado”.

Como editora del Evening Standard, mi trabajo exigía juntas comerciales así como editoriales. Tenía un jefe muy consciente de la moda y él esperaba que yo estuviera a la altura de la situación. Así que usaba una mezcla de Mulberry, Burberry y Max Mara en tonos marinos para las reuniones de negocios.

Cuando acepté el puesto de editora del programa Today, tuve que hacer un ajuste. No hay consideraciones comerciales más allá de gastar lo menos posible del dinero de los patrocinadores. No hay una oficina de cristal para el editor; el equipo del show trabaja muchas horas cobrando salarios horribles, y el almuerzo es un simple sándwich.

La autoridad es más intelectual en vez de visible. Los zapatos, aquí están diseñados para moverse ágilmente. Hay mujeres que trabajan en este proyecto y que aman la moda, aunque tiende a ser una idiosincrasia personal en vez de una expresión profesional.

Hacia el final de la tarde, se ven destellos de prendas entalladas, vestidos en colores brillantes, tacones, trajes, peinados y maquillaje, cuando llegan los presentadores de televisión. Pero no hay un código de vestimenta editorial.

Mis trajes de Standard se veían demasiado corporativos en este nuevo ambiente, pero tenía que hacer la distinción entre mi hogar y mi trabajo. La marca Margaret Howell me dio la fuente ideal para mi nuevo guardarropa de oficina.

Vestidos de institutriz y cárdigan. Obviamente no tenían precios accesibles, pero eran los restos de indulgencias de épocas pasadas. En una ocasión, dos productoras que discutían una noticia del extranjero se detuvieron para mirarme detalladamente. Asumí que había cometido un solecismo de la BBC. Después una de ellas dijo con cariño: “Sólo nos quedamos viendo tu hermoso vestido”.

A los 21 años, quería trabajar en la publicación de libros, así que ahorré el dinero que ganaba como asistente de tienda en Harvey Nichols para comprar una falda gris de corte mediano de Margaret Howell.

Después me casé con un actor de películas y durante años mi guardarropa era digno de la alfombra roja. Mi lugar favorito para hacer compras era New Bond Street, y me gustaba la estructura de Dior y Chanel.

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info@imaxtree.com

Una amiga cercana llamó a Magdalen Jebb para que me confeccionara un vestido de novia al estilo Anna Karenina. Divorciada y con un hijo a los 25 años, tuve que volver a adaptar mi ropero. Recurrí a Fleet Street y compré una gabardina Burberry que he usado desde entonces.

Las reporteras para periódicos deben verse enigmáticas y las prendas son un tipo de camuflaje. Como dicen las nuevas editoras, necesitas estar vestida ya sea para ir a un funeral o una manifestación en cualquier momento.

Como editora del Daily Telegraph, mi guardarropa volvió a evolucionar. Estaba tratando de expresar un interés mudo y clásico en la moda, con Jil Sander y un poco de Agnès B. La editora de moda era la exuberante Hilary Alexander, así que mi look se veía como un gris pardo a su lado.

Cuando gané más seguridad en el puesto, y había más mujeres a mi alrededor, también creció mi interés por la moda, cambié a Marni. Luego del Daily Telegraph conseguí un espacio como editora del Sunday Telegraph.

No había perfeccionado mi habilidad de delegar y me despidieron a los ocho meses, pero logré salir de ese edificio usando un traje hecho a la medida de Chanel.

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