Crear tu propio uniforme para la oficina te facilitará la vida

Crear tu propio uniforme para la oficina te facilitará la vida

Define tu estilo para evitar los dilemas sobre qué te pondrás todas las mañanas

Cuando entré al equipo de Bazaar UK como editora adjunta, después de una década de escribir desde casa, me preocupaba cómo iba a manejar tantas cosas: el cuidado de mis hijos, una nueva computadora, el traslado y extrañar a mi perro. Nunca pensé que vestirme sería mi mayor reto.

Pero así fue. Durante el primer mes, cada día comenzó con una hora de pánico. Este traje se ve muy corporativo; los jeans muy casuales; la bolsa, de la temporada pasada; los zapatos demasiado altos para ser cómodos (o muy bajos para tener estilo); y, ¿cómo no me di cuenta que mi suéter de Bella Freud tenía un gran hoyo? Me retorcí de la envidia cuando me hice consciente de que mi esposo se vestía en menos de un minuto: sus zapatos, camisas y trajes todos idénticos, su individualidad consistía en la elección de corbata. ¡Cómo anhelaba un uniforme tan elegante y universalmente aceptado como un clásico traje masculino!

Mi deseo por un código de vestir nació en mis días de escuela. El moderno colegio donde estudié no tenía uniforme, lo que significaba que cualquier cosa que usaras exponía tu status social con una brutal exactitud y definía con quién te podías sentar en el almuerzo. ¡Cuánta energía mental extra pude haber dedicado a mis estudios si no hubiera tenido que preocuparme por cómo sería recibida mi falda con print de calaveras!

No es accidente que Mark Zuckerberg, el billonario fundador de Facebook, sólo vista camisetas grises y sudaderas oscuras. “Realmente quiero despejar mi vida y para hacerlo debo tomar la menor cantidad de decisiones posibles”, explicó. También es por eso que el presidente Barack Obama se apega a los trajes azules o grises y Matilda Kahl, directora de arte de Saatchi & Saatchi, ha usado una camisa blanca y pantalones negros todos los días durante años.

“La simple elección de usar un uniforme de trabajo me ha salvado de numerosas horas de pensar: ‘¿Qué demonios me voy a poner hoy?’”, escribió en Bazaar US el año pasado.

Pero hasta las más simples soluciones se pierden en el juego de la moda. Lo que encuentro como un factor recurrente es que las personas más elegantes, aquellas que desertan de los must-haves de la siguiente temporada, tienden a apegarse a un estilo propio. Después de haber inventado un elegante conjunto femenino basado en los principios masculinos del traje, Chanel lo usó por el resto de su vida. Karl Lagerfeld es un ejemplo de lo chic en sus trajes skinny color negro y camisas blancas con guantes de cuero con dedos descubiertos y lentes oscuros. La directora editorial de Bazaar UK, Justine Picardie, normalmente llega al trabajo vestida en jeans y un top Breton debajo de una chaqueta de tweed de Chanel. “Es lo que me pongo cuando no quiero molestarme en pensar en eso”, dice.

El mundo corporativo ha establecido códigos de vestir para las mujeres que, por desgracia, tienden a ser desalentadoramente desaliñados. Polly McMaster, inspirada por su experiencia al trabajar en una consultora y en equidad de trabajo, decidió iniciar su propia marca de ropa de trabajo llamada The Fold. “Los hombres en la oficina eran un mar de looks inteligentes en gris, azul marino y negro, sin embargo, como mujer, era más complicado armar un guardaropa chic para el trabajo”, declara. “Los sastres se orientaron hacía la ropa masculina así que, o acababas en traje para hombre adaptado y poco agraciado, o adquirías tu ropa en tiendas con telas y cortes de mala calidad”.

¿Su mejor recomendación para las mujeres que están involucradas en este tipo de negocios?:

“Invertir en un vestidos con mangas, porque puedes usarlos sin preocuparte por cómo combinarlos, y no necesitarás un saco o chamarra”.

Para la diseñadora Amanda Wakeley, el mejor conjunto para el trabajo incluye, “una camisa blanca clásica, mucho cashmere, un saco de tuxedo, unos pantalones estructurados y un abrigo statement”.

Para crear un uniforme pensado en tu personalidad, Kim Winser (cuya marca Winser London es otro as bajo la manga en el estilo de la mujer trabajadora) sugiere pretender que debes empacar para una semana de viaje de negocios. “Extiende tu ropa en la cama; inmediatamente verás a los ganadores. Después pregúntate qué funciona con qué y cómo es que los aprovecharás al máximo”. Winser se apega a una paleta de color muy limitada. “Tengo mucho negro, azul marino y perla. Sólo mezclo y combino. No hay nada de malo en aprender lo que los hombres han hecho con sus trajes, porque ellos han aplicado estos principios desde hace mucho tiempo”.

Resulta que este enfoque también funciona en mi entorno laboral. Solía hablarle desesperada a mi estilista Penelope Meredith para que me ayudara en mi crisis de guardarropa. Fue ella quien identificó mi pieza clave: mi amado saco Chanel. Ella me sugirió llevarlo con pantalones negros estrechos o skinny jeans, usando mascadas de diseñador para agregar color. “Y siempre derrochar en los zapatos”, agregó firmemente (lo cual fue música para mis oídos). “Piensa en brillos y colores, porque lo puedes usar con jeans y una T-shirt, y aún así obtener el ‘look’”. Meredith me dejó lo mejor: un par de pumps de charol de Ferragamo, unas flats verde brillante de Malone Souliers y unos clásicos stilettos negros de Gianvito Rossi. Lo más importante, es que Meredith me dio un marco de referencia para crear mi propio uniforme: tops sueltos, pantalones
estructurados y guardar el drama sólo para los accesorios. Ahora puedo cambiarme en minutos y salir corriendo de casa confiando que ese es el atuendo que quiero.

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