Chopard marca los 50 años de Happy Diamonds con una campaña protagonizada por Bella Hadid y Liu Wen, dos embajadoras que representan dos maneras distintas de entender el movimiento. La propuesta reúne joyería y relojería alrededor de una idea que define a la colección desde su origen: diamantes que no permanecen fijos, sino que se desplazan libremente con cada gesto.
Bella Hadid y Liu Wen representan dos formas de libertad
La elección de ambas modelos tiene una función más allá de la imagen. Bella Hadid, embajadora de Chopard desde 2024, aporta una energía espontánea y expresiva, mientras que Liu Wen, que se incorpora como embajadora de la Casa, representa una presencia más serena y contenida. La campaña utiliza ese contraste para mostrar cómo una misma pieza puede adquirir distintas lecturas dependiendo de quien la lleva.
La diferencia también se percibe en las fotografías. Los diamantes acompañan los movimientos del cuerpo y reflejan la luz de manera distinta en cada escena. El resultado evita presentar la joyería como un objeto estático y convierte el movimiento en parte esencial de la experiencia visual.
Happy Sport The First recupera un reloj de 1993
Uno de los lanzamientos centrales es Happy Sport The First, una nueva interpretación del reloj creado por Caroline Scheufele en 1993. En aquel momento, Chopard combinó acero y diamantes en una pieza concebida para llevarse durante distintas ocasiones, desde un conjunto cotidiano hasta un vestido de noche.
La reedición conserva la esencia del diseño original, pero actualiza sus proporciones y comodidad. Está disponible en 26 y 33 milímetros, con versiones en Lucent Steel™, combinaciones de Lucent Steel™ y oro amarillo ético, así como modelos completamente realizados en oro amarillo ético.
Cinco o siete diamantes que se mueven sobre la esfera
El detalle que diferencia al Happy Sport continúa siendo el mismo principio que hizo reconocible al modelo. La versión de 26 milímetros incorpora cinco Happy Diamonds móviles, mientras que la de 33 milímetros lleva siete. Los diamantes quedan suspendidos entre dos cristales de zafiro con tratamiento antirreflectante, lo que permite que se deslicen y giren libremente.
El diseño incorpora además un brazalete de eslabones redondeados inspirado en los guijarros moldeados por el mar. Cada versión adapta el tamaño de los eslabones al diámetro de la caja para mantener la flexibilidad sobre la muñeca.
Una historia que comenzó en 1976
El origen de Happy Diamonds se remonta a una imagen de la naturaleza: la luz del sol reflejada sobre las salpicaduras de una cascada en la Selva Negra. Chopard trasladó esa sensación de destellos en movimiento a la joyería y, en 1976, liberó los diamantes de su engaste tradicional para permitirles desplazarse.
En 1993, Happy Sport llevó esa idea a la relojería. Los diamantes dejaron de girar alrededor de la esfera y comenzaron a desplazarse directamente sobre ella, convirtiendo el movimiento en una parte visible del paso del tiempo.
El lujo también cambia de ritmo
La campaña actual retoma ese concepto desde una perspectiva cinematográfica. El director Manu Cossu desarrolla los videos, mientras que el lenguaje corporal está dirigido por Stephen Galloway, inspirado en la danza contemporánea. El fotógrafo Greg Williams completa la propuesta con imágenes centradas en la piel, la luz y el movimiento de las piezas.
La celebración también incorpora una dimensión ligada a la fabricación responsable. Chopard utiliza oro 100 % ético para sus relojes y joyas desde 2018, mientras que Lucent Steel™ incorpora un 80 % de material reciclado.
Cincuenta años después, Happy Diamonds conserva su rasgo más reconocible sin depender de la nostalgia. El verdadero lujo de esta colección está precisamente en haber convertido algo tan sencillo como el movimiento en una firma visual capaz de seguir evolucionando.