Gabrielle Chanel deja de ser referencia para convertirse en personaje. En la nueva colección Coco Game de CHANEL, su figura no aparece como homenaje distante, sino como presencia activa dentro de un universo creativo donde cada pieza responde a la lógica de contar una historia.
La escena elegida es un tablero de ajedrez y no se trata sólo de un elemento decorativo en lo absoluto, sino como una propuesta de estructura conceptual. Dentro de ese juego, Gabrielle ocupa el lugar de la reina, una posición que no solo alude a poder, sino a movimiento, estrategia y control. La colección construye a partir de ahí un lenguaje visual que se mueve entre lo gráfico y lo simbólico, donde el blanco y negro —códigos esenciales de la maison— funcionan como base narrativa.
Más que reinterpretar el pasado, CHANEL decide activarlo con la figura de su fundadora que se desplaza del archivo a la escena contemporánea, integrada en un sistema creativo que la mantiene vigente sin convertirla en pieza estática. Esta operación no es nueva dentro del lujo, pero aquí se vuelve más evidente donde Gabrielle Chanel no es inspiración, es eje de la propuesta donde ocupa el lugar que merece.
El resultado se materializa en una colección de 14 piezas que no se leen de forma aislada, sino de forma conjunta como si cada una fuera una variación dentro de un mismo relato visual. Líneas precisas, contrastes marcados y una construcción estética que privilegia la claridad sobre el exceso dan forma a un lenguaje reconocible, alineado con la identidad histórica de la casa.
Detrás de esta propuesta está el Studio de Creación de Relojería, dirigido por Arnaud Chastaingt, que plantea un enfoque donde el objeto deja de responder únicamente a su función. Cada pieza se convierte en un soporte narrativo que articula historia, diseño y savoir-faire en un mismo plano.
Lo interesante no es solo el resultado, sino la intención. En un momento donde muchas casas revisitan sus archivos, CHANEL opta por retomarlos y mantenerlos actuales. Darles un rol activo dentro de nuevas colecciones y permitir que dialoguen con el presente sin perder su carga simbólica.
Coco Game no busca explicar quién fue Gabrielle Chanel, pero parte de la idea de que esa figura ya está instalada en la historia de la industria y lo que propone es observar cómo se mueve dentro de un nuevo contexto, cómo se adapta a un lenguaje contemporáneo sin perder su esencia.