La historia detrás de las esmeraldas de Nicola Peltz que conduce a la realeza rusa

Los pendientes de esmeraldas de Nicola Peltz reabren el misterio de las joyas Romanov y su fascinante recorrido por la historia de la alta joyería.

esmeraldas de Nicola Peltz.png

Hay joyas que llaman la atención por su tamaño y otras que lo hacen por la historia que podrían esconder. Los espectaculares pendientes de esmeraldas que Nicola Peltz lució durante su paso por el Festival de Venecia pertenecen, al menos por ahora, a las dos categorías.

Getty Images

La actriz apareció en la 83ª edición de la Mostra con dos enormes esmeraldas rodeadas de diamantes que inmediatamente despertaron una teoría en redes sociales: ¿podrían ser algunas de las piedras que pertenecieron a la familia imperial rusa? La conexión no ha sido confirmada, pero existe un capítulo en la historia de estas gemas que hace que la posibilidad resulte especialmente fascinante.

Las esmeraldas de la Gran Duquesa Vladimir

Para entender el misterio hay que regresar a la Rusia imperial, María Pávlovna, Gran Duquesa Vladimir y esposa del Gran Duque Vladimir Alexandrovich tío del zar Nicolás II, reunió una de las colecciones de joyas más extraordinarias de su tiempo. Tras la Revolución rusa, buena parte de sus joyas consiguió salir del país. A su muerte en 1920, la colección fue dividida entre sus cuatro hijos y las esmeraldas quedaron en manos de su hijo Boris, quien posteriormente vendió parte de ellas a Cartier.

Las piedras comenzaron entonces una segunda vida lejos de la corte rusa. Cartier las desmontó y transformó para adaptarlas a nuevos propietarios, en una época en la que las joyas de la aristocracia europea comenzaban a llegar a manos de algunas de las grandes fortunas estadounidenses.

De los Romanov a Barbara Hutton

Una de ellas fue Barbara Hutton, heredera del imperio Woolworth y una de las socialités más célebres del siglo XX. En 1936 adquirió de Cartier las esmeraldas que habían pertenecido a la Gran Duquesa Vladimir. Antes de llegar a ella, las piedras también habían pasado por la colección de la heredera estadounidense Edith Rockefeller McCormick.

Hutton hizo de aquellas gemas parte de su propia leyenda. Primero las utilizó en diferentes joyas y, en 1947, encargó a Cartier una de sus transformaciones más recordadas: una espectacular pieza de inspiración india que podía utilizarse como collar o tiara. El retrato de Cecil Beaton en el que aparece luciéndola terminaría convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de la heredera. Pero ni siquiera una joya con pasado imperial permaneció intacta para siempre.

El momento en el que se pierde el rastro

En 1967, Hutton vendió la pieza a Van Cleef & Arpels. La maison desmontó la creación y reutilizó las esmeraldas en otras joyas, que posteriormente fueron vendidas por separado. A partir de ese momento, seguir el camino de cada una de las piedras se vuelve mucho más complicado.

aretes esmeralda de nicola peltz.png

Y es precisamente ese vacío el que alimenta la teoría alrededor de Nicola Peltz. Décadas después, algunas de aquellas esmeraldas podrían encontrarse en colecciones privadas sin que su procedencia resulte evidente a primera vista.

Getty Images

¿Son realmente las esmeraldas Romanov de Nicola Peltz?

Por ahora, no existe documentación pública que permita afirmar que los pendientes de Nicola contienen alguna de las piedras que pertenecieron a la Gran Duquesa Vladimir. La semejanza y el impresionante tamaño de las gemas han sido suficientes para reavivar la conversación, pero la conexión continúa siendo una teoría.

Lo interesante es que su aparición vuelve a poner bajo los reflectores una de las características más fascinantes de la alta joyería: las piedras sobreviven a quienes las poseen. Se desmontan, cambian de diseño, atraviesan casas reales, maisons y colecciones privadas hasta que, en ocasiones, su procedencia termina convertida en un rompecabezas.

De San Petersburgo a Cartier, de Barbara Hutton a Van Cleef & Arpels y, quizá, hasta una alfombra roja en Venecia. A falta de una confirmación, las esmeraldas de Nicola Peltz conservan el ingrediente que hace irresistible a cualquier gran joya: un poco de misterio.

Soy amante de la moda, la cultura pop y la música de los 2000. Siempre estoy buscando la próxima tendencia, siguiendo el último gossip y descubriendo todo aquello que está a punto de convertirse en tema de conversación.
TAMBIÉN TE VA A GUSTAR
De Max Mayfield a una nueva etapa en cine y teatro, Sadie Sink ha construido una trayectoria que combina personajes cada vez más complejos con una evolución de estilo marcada por la sofisticación
La cantante recordó a Dolly Parton como un ángel que la acompañó durante toda su vida y reveló de qué hablaron en uno de sus últimos encuentros
El empresario de Nashville conoció a Dolly Parton cuando ella tenía 18 años y permaneció fuera de los reflectores durante casi seis décadas de matrimonio
La cantante dejó una trayectoria de casi seis décadas, con éxitos como “Jolene” e “I Will Always Love You”, además de una importante labor filantrópica