Piel glowy: Los seis mandamientos para darle brillo a tu piel

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Lo sabemos: hay días en los que te miras al espejo y ves una piel apagada, sin luz, con aspecto cansado. Tranquila: ¡hay solución! Para empezar, quizá no estás utilizando los cosméticos que necesitas. Busca marcas que te ofrezcan garantías (las más conocidas son las que más dinero dedican a la investigación) y elige las líneas que mejor se adapten a tu tipo de piel (seca, mixta o grasa; con manchas o rojeces…) Además, pon en práctica estos hábitos para obtener una piel glowy.

1. Duerme más
Si duermes menos de ocho horas, al día siguiente tu piel estará apagada y con las líneas de expresión más marcadas. Ya, sabemos que madrugas: quizá ha llegado el momento de modificar un poco tus hábitos y meterte antes a la cama para despertar con una piel glowy.
2. Limpia tu piel correctamente
Seguro que estás pensando: "¡Pero si yo me limpio la cara a diario!...”. Bien, correcto. Pero, además, has de saber que las toallitas son solo para emergencias o situaciones excepcionales (como viajes); que hay que limpiar la piel por la mañana y por la noche y que el desmaquillante no es suficiente: tienes que aplicarte también tónico para mantener una piel glowy.
3. ¡Refréscate!
Si el contorno de ojos está muy frío te aliviará las ojeras al instante. Y lo mismo ocurre con las mascarillas. Así que, apunta este truco casero: deja una balda libre en el frigorífico para almacenar tus cosméticos. ¡Tu piel te lo agradecerá!
4. Riza tus pestañas
Haz la prueba. Ponte delante del espejo y riza las pestañas de un solo ojo. Ahora compara con el otro. ¿Notas la diferencia? ¿Verdad que parece más abierto? Pues es así de fácil.
5. Elige un buen fondo
Si hay un producto de maquillaje del que no puedes prescindir, ese es el fondo. Una vez que encuentres el tuyo, no podrás vivir sin él. Requisitos fundamentales: que no deje efecto máscara, usar un tono idéntico al de tu rostro, que se extienda fácilmente y que permita que el cutis respire. En resumen, lo que necesitas es algo así como una segunda piel.
6. Date un masaje
Los masajes faciales favorecen la circulación, contribuyen a calmar la piel y recuperar su luminosidad, tonifican los músculos faciales y aportan firmeza al rostro… ¡en tan solo 30 segundos! El truco está en hacer movimientos circulares ascendentes con las yemas de los dedos, del centro de la cara hacia el exterior, con un masaje suave que active la piel, pero que evite su enrojecimiento, utilizando aceite o tónico para suavizar el rostro y cerrar los poros dilatados. Pon en práctica este ritual una vez al día.

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