Cheeky Flush, el maquillaje de blush alto que devuelve el protagonismo a las mejillas este otoño

El blush sube hacia los pómulos y las sienes para conseguir un rubor más fresco, difuminado y favorecedor que cambia por completo la expresión del rostro

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Cheeky Flush, el maquillaje de blush alto que devuelve el protagonismo a las mejillas este otoño

Stephane Cardinale - Corbis/Corbis via Getty Images

Las mejillas están recuperando el protagonismo que durante años tuvo el contouring. El Cheeky Flush lleva el blush hacia la parte alta de los pómulos y lo difumina hasta las sienes para conseguir un efecto de rubor fresco, ligeramente despreocupado y muy favorecedor. La intención no es marcar el rostro con líneas precisas, sino darle color y dimensión desde un punto estratégico.

La técnica toma su nombre de ese rubor que aparece de forma natural después de hacer ejercicio, pasar un rato al aire libre o vivir uno de esos momentos en los que la cara revela más de lo que pretendíamos. La diferencia está en que aquí el efecto se construye con maquillaje y, sobre todo, con la posición del color.

El rubor cambia de lugar

La forma tradicional de aplicar blush suele concentrar el pigmento en la parte más prominente de las mejillas. El Cheeky Flush lo desplaza ligeramente hacia arriba. El color comienza sobre los pómulos y asciende en dirección a las sienes, creando una transición mucho más amplia.
Ese movimiento modifica la expresión del rostro. En lugar de aportar únicamente un toque de color, el blush se convierte en una herramienta para acompañar la estructura natural de la cara y darle una apariencia más despierta. La aplicación tampoco necesita ser perfectamente simétrica. De hecho, un acabado ligeramente difuminado funciona mejor con la estética de esta tendencia.

Los tonos se alejan del rosa clásico

El Cheeky Flush no depende de un solo color. Rosa empolvado, durazno, terracota, berry y malva funcionan dentro de esta misma idea, pero producen efectos diferentes. Los rosas suaves crean un acabado fresco y delicado; los tonos durazno aportan calidez; el terracota hace que el resultado se vea más bronceado, mientras que los berry y cereza aportan mayor intensidad.
La elección puede hacerse también a partir del resto del maquillaje. Con labios nude y ojos discretos, un blush más intenso puede convertirse en el punto focal. Si los labios ya tienen bastante color, un rosa empolvado o un tono durazno permite mantener el equilibrio.

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Cheeky Flush, el maquillaje de blush alto que está haciendo que las mejillas vuelvan a ser protagonistas en otoño

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Una piel luminosa deja que el blush haga su trabajo

La piel que acompaña esta técnica no necesita una cobertura pesada. Una base ligera, corrector únicamente donde sea necesario y un acabado natural permiten que el rubor se integre mejor.
Los productos en crema son particularmente útiles porque pueden fundirse con la piel y construirse poco a poco. Una pequeña cantidad aplicada sobre el pómulo y llevada hacia la sien suele ser suficiente para comenzar. Después se puede añadir más pigmento en capas, en lugar de colocar demasiado producto de una sola vez.
El objetivo tampoco es eliminar por completo la textura de la piel. Un acabado demasiado mate puede hacer que el blush pierda parte de ese aspecto espontáneo que define la tendencia.

Cómo llevar el Cheeky Flush sin exagerarlo

La posición es más importante que la cantidad. Para probarlo, basta con sonreír ligeramente, localizar la parte alta del pómulo y colocar ahí el producto. Después, con una brocha suave, una esponja o los dedos, se difumina hacia arriba y hacia afuera.
En rostros redondos puede llevarse más hacia la sien para crear una sensación visualmente alargada. En rostros angulosos, mantener parte del color sobre el centro del pómulo ayuda a suavizar las facciones y hay una regla sencilla: si el blush se distingue antes que la piel, probablemente necesita más difuminado.

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Cheeky Flush

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El nuevo protagonismo de las mejillas

Después de varias temporadas en las que el maquillaje se concentró en piel pulida, cejas definidas, contouring y labios como punto focal, el blush vuelve a modificar la expresión de una manera mucho más evidente.
El Cheeky Flush resulta atractivo porque no requiere transformar el rostro, sino cambiar la manera de distribuir el color sobre él. Un gesto tan sencillo como subir unos centímetros el blush puede hacer que el maquillaje completo se sienta más fresco, actual y menos calculado. La tendencia, al final, no consiste en llevar más rubor. Consiste en ponerlo en el lugar correcto para que las mejillas vuelvan a contar la historia del maquillaje.

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