Un diamante en bruto de 342 quilates, encontrado en la mina Karowe de Botsuana, es el punto de partida de una de las creaciones más extraordinarias de Chopard. Bautizado como The Queen of Kalahari, el diamante fue transformado en 23 piedras, cinco de ellas superiores a los 20 quilates, que dieron forma a The Garden of Kalahari, una colección de seis piezas de Alta Joyería.
El origen de The Queen of Kalahari
La historia comenzó en 2017, cuando Chopard presentó el conjunto creado a partir de esta piedra excepcional. El diamante reunía dos características especialmente difíciles de encontrar juntas: color D, el grado más alto dentro de la clasificación de color de los diamantes, y pureza Flawless, que indica la ausencia de inclusiones internas visibles bajo aumento. Su tamaño hacía todavía más extraordinaria la gema.
La decisión de Chopard no fue conservar el diamante como una única pieza monumental. Caroline Scheufele, copresidenta y directora artística de la Maison, optó por dividirlo en diferentes piedras y construir alrededor de ellas una colección inspirada en la naturaleza. De ahí nació The Garden of Kalahari, cuyo nombre establece un vínculo directo con el lugar de origen del diamante.
Cinco diamantes, cinco flores
Las cinco piedras principales se convirtieron en el centro conceptual de la colección. El brillante de 50 quilates representa un girasol; el diamante talla corazón de 26 quilates, un pensamiento; la piedra talla pera de 25 quilates, una flor de banano; el diamante talla esmeralda de 21 quilates, un nenúfar; y el diamante talla cojín de 20 quilates, una amapola.
El resultado cambia la manera habitual de entender una piedra excepcional. En lugar de convertir los quilates en el único argumento, Chopard los utiliza como materia para construir una narrativa visual. Cada talla adquiere una personalidad distinta y, juntas, las piezas forman un jardín imaginario en el que la naturaleza funciona como inspiración y como estructura de diseño.
Una colección pensada para transformarse
The Garden of Kalahari está formada por seis piezas de Alta Joyería: un collar, pendientes, un brazalete, dos anillos y un reloj secreto. Pero uno de sus elementos más interesantes no está relacionado con el tamaño de los diamantes, sino con la posibilidad de modificar algunas piezas.
Los diamantes talla corazón y pera que forman parte del collar pueden separarse y utilizarse también en los pendientes. Esta característica introduce una idea especialmente contemporánea cuando se trabaja con piedras de semejante rareza: la joyería deja de ser una composición estática y adquiere diferentes posibilidades de uso.
Ese planteamiento también explica por qué la colección conserva vigencia años después de su presentación. Su valor no depende únicamente de la excepcionalidad de las gemas, sino de la manera en que Chopard consiguió integrarlas en objetos que pueden cambiar, combinarse y reinterpretarse.
Por qué Georgina Rodríguez vuelve a ponerla bajo los reflectores
La colección ha encontrado una nueva protagonista en Georgina Rodríguez, quien ha llevado piezas de The Garden of Kalahari en apariciones públicas recientes. En la Met Gala 2026, utilizó pendientes de la colección con un diamante talla pera de 25 quilates y otro brillante de 6.41 quilates, además de un anillo con un diamante talla cojín de 20 quilates.
Su elección vuelve a colocar frente al público una colección cuya historia comenzó mucho antes de cualquier alfombra roja.
The Queen of Kalahari demuestra que la Alta Joyería no termina cuando una piedra alcanza una talla perfecta. A veces, el verdadero trabajo comienza después tras decidir cómo convertir su rareza en una pieza capaz de construir una historia, adquirir distintas formas y seguir siendo relevante mucho tiempo después de haber salido del taller.