¿Cuál fue el motivo que orilló a la familia Versace a vender la firma?

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Recién había concluido la Semana de la Moda en Milán cuando un rumor comenzó a divulgarse: Versace podía estar a la venta y ya tenía un posible comprador en la lista, Michael Kors... Con las especificaciones al tope, solo bastó un día para confirmarse dicho anuncio, puesto que el martes por la mañana, fue oficial Michael Kors había adquirido la firma italiana por 1.830 millones de euros (2.120 millones de dólares). Hasta hace solo unos días la firma italiana pertenecía en un 80% a la familia fundadora y un 20% a Blackstone. Y de acuerdo a algunas fuentes especializadas, en la lista de compradores se encontraban grandes compañías como el grupo de lujo Kering, los cuales abandonaron la carrera debido a un precio demasiado elevado. Para contextualizar lo anterior, recordemos que en 2014, Versace había sido valorada en 1000 millones de euros. Hoy, su valoración alcanzó los 2 120 millones de dólares (más de 1 830 millones de euros). Con opiniones a favor y otras más en contra, debido al papel que juega Versace para el mundo de la moda globalmente, su importancia e historia, han salido a relucir algunas razones por las que la familia pudo haber tomado dicha decisión. Entre ellas, por ejemplo, Salvo Testa, profesor de gestión de la moda en la Universidad Bocconi mencionó: "¡Es difícil para Donatella Versace que ha estado manejando la marca durante 20 años rechazar tal propuesta! Es casi el doble de la facturación esperada para 2018, que debería rondar los 800 millones de euros”. Además, también se habla de que este fue el momento perfecto para “abandonar el barco” por parte del fondo estadounidense Blackstone, pues después de una profunda reestructuración, Versace ha experimentado una fase de intenso desarrollo en los últimos dos años con la llegada del británico Jonathan Akeroyd (ex CEO de Alexander McQueen), nombrado CEO en 2016, con una inversión importante, principalmente en el comercio minorista. Es por eso que, dichas inversiones y el aumento de los costes llevaron a una drástica reducción de los márgenes en 2016, cuando Versace cerró el año con una pérdida neta de 7,4 millones de euros, mientras que su facturación aumentó 3,7 %, equivalente a 668,7 millones de euros. Pero la recuperación fue inminente para 2017 cuando la firma generó un beneficio de 15 millones de euros. Por su parte, Jonathan Akeroyd anunció en junio pasado que “las ventas aumentaron un 18%" año tras año y el ingreso operativo (EBITDA), un 50%". La historia de Versace se remite a 1978, cuando fue fundada por el icónico y siempre recordado Gianni Versace y sus hermanos Sandro y Donatella, quien tomó la posesión de la marca en 1997 luego del asesinato de Gianni y durante estos 21 años, ella ha sido la líder y mente artística al frente de la casa. Con una gran popularidad en Estados Unidos, donde es considerada la más estadounidense de los diseñadores italianos, según Corriere della Sera, la menor de los Versace ha sabido conservar la firma, permaneciendo firmemente a la cabeza de la organización. En hechos más recientes, tan solo El año pasado, cuando estaba en búsqueda de un diseñador conocido de la casa para hacerse cargo, no logró tomar una decisión. Asimismo, en las últimas temporadas, la diseñadora dio la impresión de centrarse mucho en los archivos de la firma, actualizando los estampados y los colores llamativos que hicieron que Versace fuera un éxito principalmente en los años 90. Una forma, tal vez, de: ¿anunciar su retiro? Salvador Testa también comentó: “De hecho, la familia no podía garantizar una continuidad, ni creativa ni administrativa, de la empresa, a diferencia de Prada o Ferragamo, cuyas nuevas generaciones comenzaron a tomar el control”. También, el holding que controla la marca, Givi, es propiedad de Donatella Versace en un 20%, de su hija Allegra en un 50% y de su hermano Santo en un 30%, sin embargo, este último, que sigue siendo el presidente de la junta directiva, ya no tiene un rol operativo. “Está claro que habría vendido su participación tarde o temprano, mientras que Allegra, aún joven, nunca tuvo ningún papel activo en Versace”, añadió. Teniendo en cuenta todo lo anterior, poner a la venta la firma podía ser la única opción: “Con sus ganancias más bien reducidas, Versace no tiene suficiente estabilidad para predecir una salida a bolsa interesante. Así que la venta ha surgido como el resultado más lógico”, asumió Salvo Testa. En contraparte, para Michael Kors, la compra de Versace resulta más bien un movimiento más que interesante porque, primero, permitirá que la marca estadounidense, que compró al fabricante de calzado británico Jimmy Choo el año pasado por 896 millones de libras (1000 millones de euros), enriquezca y diversifique su cartera, pero también que aumente de gama con una marca de lujo con un rico patrimonio y alta visibilidad. Segundo, Michael Kors es una marca fuertemente enfocada en los accesorios, presidida por su presidente homónimo y encabezada por su CEO John Idol, lo cual podría implicar que quizá encontrará en Versace un complemento para fortalecer lo que hasta ahora ha estado haciendo en las colecciones prêt-à-porter. Cierto o falso, las expectativas respecto a este suceso provocaron en el mundo de la moda una gran conmoción, a pesar de que según el comunicado que hizo oficial la compra señala que Donatella seguirá al frente de la dirección creativa de la firma, las dudas no han cesado y no lo harán hasta poder ser testigos visiblemente de lo que implicará esta adquisición.

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