Los labios nude marrón volvieron a ocupar un lugar protagonista durante la premiere de Spider-Man: Brand New Day en Londres gracias a Florence Pugh, quien apostó por un maquillaje de acabado suave y una boca definida en un tono café rosado que evocó la estética de los años noventa. Más que un guiño nostálgico, la elección refleja un cambio en la forma de entender actualmente el maquillaje: menos brillo, más profundidad y una elegancia que prioriza el equilibrio del rostro.
El regreso del nude marrón responde a una nueva idea de sofisticación
Durante varias temporadas, los labios glossy y los tonos rosados dominaron las alfombras rojas y las redes sociales. Sin embargo, el interés por las referencias de los años noventa ha impulsado el regreso de colores más cálidos y discretos.
El nude marrón se ha convertido en uno de los favoritos porque aporta definición sin endurecer las facciones. A diferencia de los labiales beige que pueden apagar la piel o de los rosas muy claros que no favorecen a todos los tonos, esta gama incorpora matices cafés que crean un efecto mucho más natural.
En el caso de Florence Pugh, el color se integró con el resto del maquillaje, logrando un acabado pulido que permitió que el vestido y las joyas compartieran protagonismo sin competir con el rostro.
¿Qué caracteriza al maquillaje noventero actualizado?
El maquillaje de los noventa ha vuelto, pero no de la misma forma. Las fórmulas actuales buscan un resultado más ligero que el de aquella década. La piel conserva luminosidad, las bases son menos pesadas y el contorno se trabaja de manera mucho más sutil.
Los labios, en cambio, mantienen uno de los códigos más reconocibles de la época con tonos marrones, delineados ligeramente más profundos y acabados satinados o mate aterciopelado.
Florence Pugh llevó esta tendencia con un delineado apenas perceptible que aportó definición sin crear un contraste evidente, una técnica que hoy utilizan numerosos maquillistas para conseguir un efecto más refinado.
Un maquillaje que funciona en distintos tonos de piel
Una de las razones por las que el nude marrón ha recuperado protagonismo es su versatilidad. La clave no está en elegir un único color, sino en encontrar un subtono que armonice con la piel.
En pieles claras suelen favorecer los cafés rosados o topo; en tonos medios funcionan especialmente bien los marrones caramelo, mientras que las pieles oscuras pueden optar por chocolates intensos o tonos canela. Este enfoque ha contribuido a que la tendencia resulte mucho más inclusiva que hace dos décadas, cuando muchas firmas limitaban su oferta de labiales nude a colores demasiado claros.
El equilibrio entre labios y ojos marca la diferencia
El maquillaje de Florence Pugh también nos deja otra enseñanza pues cuando los labios adquieren mayor protagonismo, el resto del rostro encuentra el equilibrio en acabados más suaves.
La actriz combinó el nude marrón con sombras en tonos taupe, pestañas definidas sin exceso de volumen, cejas naturales y un rubor delicado que aportó frescura sin competir con la boca. Ese balance explica por qué el resultado se percibe elegante y actual, incluso cuando toma inspiración de una estética ampliamente reconocible.
Un clásico que vuelve con una nueva perspectiva
El regreso de los labios nude marrón habla de un cambio más amplio dentro de la belleza. Frente a los maquillajes dominados por el brillo y los colores vibrantes, cada vez ganan más espacio las propuestas que priorizan la naturalidad, las texturas bien trabajadas y los tonos que acompañan el rostro en lugar de transformarlo.
Más que recuperar un color icónico de los noventa, esta tendencia demuestra que algunos clásicos siguen encontrando nuevas formas de evolucionar. En manos de maquillistas contemporáneos, el nude marrón deja de ser un gesto de nostalgia para convertirse en una de las apuestas más sofisticadas de la temporada.