Hice un labial personalizado y esto fue lo que pasó

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Si se puede hacer un bolso o un perfume a tu gusto, ¿por qué no un lipstick? El labial rojo es mi delirio. Así que es lógico que uno de mis maquillistas favoritos me pasara el dato: un sitio en Manhattan donde te hacen el color de labial personalizado. Por lo que hice cita y me fui a diseñar el rojo de mis sueños a Bite Beauty. El sitio es pequeño y necesitas cita para ser atendido por una consultora. El primer paso es determinar el tono desde el que quieres partir: morado, marrón, naranja, rosa o rojo. Mi elección era obvia, pero no así el tipo de acabado: brillante o mate. También dan a elegir un sabor, lo cual rechacé, porque no me gustan en los lipsticks, ni tampoco los perfumes.

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La consultora recibe tus instrucciones y comienza con una fórmula madre que cada mujer va modificando en tonalidad hasta alcanzar la meta deseada. Hay personas que llegan con una idea fija, como yo, y el proceso no tarda ni 15 minutos, pero otras clientas simplemente van sin nada en la mente y pueden pasar una hora completa experimentando.

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Una vez que has probado el labial, se llena una forma en la que anotan tu fórmula personal a tu nombre, de manera que puedas regresar por otro cada vez que visites la Gran Manzana. Se procede a elaborar el labial poniendo las cantidades exactas de los pigmentos que conforman tu fórmula, se mezclan para hacer una textura cremosa y después se vierte en el molde para congelarlo y así darle forma de tubo. Pocos minutos después, recibes tu labial y puedes pedir que le pongan una palabra de siete letras a la tapa. En mi caso, pedí una excepción y aceptaron poner mi nombre y apellido. Ahora lo sé: no hay nada más personalizado que mis besos en un rojo a mi gusto y con mi fórmula.

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