Entre el aceite de romero, el de coco y el clásico argán, parecía que ya conocíamos todos los aceites capaces de ganarse un lugar dentro de una rutina capilar. Sin embargo, desde el Amazonas llega otro ingrediente buenísimo para el cuidado del pelo: el aceite de pracaxi, un aceite vegetal que destaca por su particular composición de ácidos grasos y que puede convertirse en un gran aliado cuando el objetivo es conseguir un pelo más suave, brillante y manejable.
Este aceite se ha utilizado tradicionalmente en la región amazónica y su aceite ya forma parte de distintas formulaciones cosméticas para el cuidado de la piel y el pelo. Su función principal está especialmente en sus propiedades emolientes, lubricantes y suavizantes.
¿Qué es el aceite de pracaxi?
El aceite de pracaxi se obtiene de las semillas de Pentaclethra macroloba, un árbol que crece en la región amazónica y otras zonas tropicales de América. Sus semillas contienen un aceite rico en diferentes ácidos grasos, entre ellos ácido oleico, linoleico, behénico y lignocérico.
Su ingrediente potencialmente diferenciador a los demás es el ácido behénico, investigaciones han identificado entre sus principales ingredientes: ácidos grasos el oleico, behénico y linoleico. Esta composición ha despertado el interés de la industria cosmética, especialmente para crear productos destinados a acondicionar, suavizar y mejorar la apariencia de la fibra capilar.
¿Cuáles son los beneficios del aceite de pracaxi para el cabello?
Este aceite posee propiedades hidratantes, lubricantes y suavizantes, razones por las que poco a poco se ha popularizado en los productos de belleza.
Ayuda a controlar el frizz
Cuando el cabello está seco el frizz suele hacerse mucho más evidente. Los aceites cosméticos pueden ayudar a recubrir y lubricar la fibra, haciendo que el pelo se sienta más suave y manejable. En el caso del pracaxi, sus propiedades emolientes explican que sea utilizado en formulaciones cosméticas que buscan precisamente un efecto antifrizz.
Aporta suavidad
Este probablemente sea uno de sus beneficios más interesantes para quienes tienen el cabello seco, áspero o difícil de desenredar. Al funcionar como ingrediente acondicionador y lubricante, puede mejorar la sensación de suavidad de la fibra y facilitar el manejo del cabello.
El aceite no puede “reparar” biológicamente una fibra que ya está dañada, pero los ingredientes acondicionadores sí pueden mejorar temporalmente su apariencia, lubricación y manejabilidad. Por sus propiedades emolientes y su perfil de ácidos grasos, el pracaxi resulta especialmente interesante dentro de fórmulas pensadas para cabello seco o sometido a procesos químicos.
¿Cómo usar el aceite de pracaxi en el cabello?
Una de las maneras más sencillas de usar el aceite de pracaxi a la rutina capilar es buscarlo dentro de sérums, mascarillas, acondicionadores o aceites formulados específicamente para el pelo. También puede encontrarse como aceite vegetal. En ese caso, menos puede ser más: unas gotas distribuidas de medios a puntas pueden ayudar a controlar el frizz y aportar brillo sin saturar la melena. En cabellos finos te recomiendo usar muy poca cantidad para evitar que el pelo pierda movimiento o adquiera una apariencia grasa. Las melenas más gruesas, rizadas, muy secas o porosas pueden tolerar cantidades mayores, aunque dependerá de cada cabello y de la formulación del producto.
No hace falta empapar el cabello para obtener el efecto cosmético que buscamos. En realidad, usar demasiado puede conseguir justamente lo contrario: una melena pesada y con apariencia grasa.
¿Aceite de pracaxi o aceite de argán?
El argán seguirá siendo uno de los grandes clásicos del cuidado capilar, pero el pracaxi tiene los ingredientes suficientes para de su espacio en el mundo del cuidado capilar. Su elevada presencia de ácido behénico y su combinación de ácidos grasos lo convierten en un ingrediente particularmente interesante para fórmulas acondicionadoras.
Más que buscar un sustituto para el argán, el aceite de pracaxi puede usarse como una alternativa para quienes quieren intentar una nueva rutina de cuidado para el pelo. Especialmente si tu objetivo es combatir la sequedad, mejorar la manejabilidad, reducir visualmente el frizz y conseguir un acabado más brillante.