Más de 215 quilates de esmeraldas convierten la gargantilla que Georgina Rodríguez llevó en Cannes en una de las piezas más llamativas de la nueva Alta Joyería de Chopard. La creación pertenece a la Red Carpet Collection 2026, presentada durante el Festival de Cannes, y forma parte de una colección concebida alrededor de la idea de capturar momentos extraordinarios de la naturaleza a través de piedras preciosas.
Una gargantilla construida alrededor de una esmeralda excepcional
La pieza está realizada en oro blanco de 18 quilates y reúne 152 cuentas de esmeralda que suman 215.86 quilates. En el centro, una esmeralda redonda de 13.86 quilates concentra la atención, acompañada por diamantes de distintas tallas. El diseño incorpora además una esmeralda en talla pera de 4.48 quilates, mientras que el conjunto de diamantes alcanza 57.43 quilates.
La distribución de las piedras es uno de los elementos que distingue a la gargantilla. En lugar de formar una superficie compacta, las esmeraldas recorren el cuello mediante diferentes hileras que se entrelazan con líneas de diamantes. El resultado conserva la espectacularidad esperada de una pieza de Alta Joyería, pero incorpora movimiento y una construcción mucho más ligera visualmente.
“Miracles”, la colección de Chopard para Cannes
La gargantilla pertenece a Red Carpet Collection 2026: “Miracles”, una propuesta integrada por 79 creaciones de Alta Joyería. La cifra corresponde al número de ediciones del Festival de Cannes y mantiene una tradición que Chopard ha desarrollado alrededor de su vínculo con el encuentro cinematográfico.
La colección parte de pequeños fenómenos naturales y momentos fugaces: la luz que atraviesa las nubes, una luna rosada, una flor que comienza a abrirse o la presencia de criaturas imaginarias. Esa inspiración aparece traducida en diferentes piedras, volúmenes y composiciones que llevan el concepto de lo extraordinario hacia la joyería.
Cuando las esmeraldas toman el protagonismo
El uso de esmeraldas en esta pieza resulta especialmente relevante porque la piedra domina prácticamente toda la composición. Su color no queda relegado a un detalle secundario frente a los diamantes, sino que establece la identidad visual de la gargantilla.
Las cuentas de esmeralda crean una superficie dinámica alrededor del cuello, mientras los diamantes introducen puntos de luz entre las distintas hileras. La piedra central funciona como una especie de eje que organiza el resto de la composición, en lugar de competir con ella.
Esta manera de trabajar las gemas responde a una Alta Joyería que busca piezas reconocibles incluso a distancia. La escala, el color y el movimiento adquieren tanta importancia como el valor intrínseco de las piedras.
Georgina Rodríguez y el lenguaje de Cannes
La presencia de Georgina Rodríguez permite ver la pieza en una dimensión distinta a la de una fotografía de joyería. Sobre la piel, las diferentes hileras de esmeraldas adquieren movimiento y dejan de percibirse como una estructura estática.
También revela por qué Cannes continúa siendo uno de los escenarios más relevantes para las grandes Maisons de Alta Joyería. Las piezas creadas para el festival no funcionan únicamente como complementos de una aparición pública, son una oportunidad para presentar creaciones excepcionales ante una audiencia internacional y demostrar cómo se comportan cuando entran en contacto con el cuerpo.
Chopard ha construido durante décadas una relación particularmente estrecha con Cannes. La Maison es socio oficial del festival y está vinculada a la Palma de Oro, cuya versión actual fue rediseñada por Caroline Scheufele.
Una joya que funciona más allá de la alfombra roja
La gargantilla que llevó Georgina Rodríguez destaca porque no depende exclusivamente del vestido o de la aparición que la acompañó. Las 152 cuentas de esmeralda, la piedra central de 13.86 quilates y los más de 57 quilates de diamantes le dan una identidad propia.
Dentro de “Miracles”, representa además una de las lecturas más contundentes del color y la escala. Es una pieza concebida para un momento extraordinario, pero suficientemente reconocible como para sostener por sí misma toda una conversación alrededor de la Alta Joyería contemporánea.