Moda + Arte, esta es la exposición que muestra el estrecho vinculo entre Balenciaga y la pintura española

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Esta es la primera ocasión en la que se observa la influencia de El Greco, Velázquez, Zurbarán y Goya al diseñador vasco.

“Aquí el negro es tan negro que te golpea. Grueso negro español, casi aterciopelado, como una noche sin estrellas que hace que el resto de los negros parezcan casi gris”, esas fueron las palabras de Diana Vreeland, entonces editora de Harper’s Bazaar US en la edición de septiembre de 1938.

Por entonces, la editora, ya había también suscrito aquello de que “cuando una mujer entra en una habitación vestida de Balenciaga, ninguna otra existe”.

Aunque fuera vestida del negro más riguroso, puesto que el juego de volúmenes que diseñaba el maestro sobre ese lienzo carbón acabaría siendo siempre el más espectacular. Y eso, no solo se refiere al negro Balenciaga. Porque para el modisto español, el negro no era solo un color, era un estado elemental, fiel protagonista en la obra de su creación, una materia vibrante, opaca o transparente, mate o brillante, que hacía jugar con la luz, con la suntuosidad de las materias y con la aparente sencillez de su corte.

Justamente ese negro será el hilo conductor para la exposición más ambiciosa que homenajea al creador vasco: Balenciaga y la pintura española, que se podrá visitar del 18 de junio al 22 de septiembre en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, y la cual no te deberás perder en caso de que para esos días estés planeando un viaje al país europeo.

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“Esta muestra tiene una serie de elementos que la hacen única e inédita” –aseguró, el curador, Eloy Martínez de la Pera–: el primero es poder disfrutar de casi 60 obras de arte, muchas consideradas obras maestras, que conforman la historia de 400 años de la pintura española.

Agregó: “Es la primera vez que las piezas de Balenciaga tengan un diálogo directo con las obras que han venido de los más importantes museos españoles y de las colecciones privadas más notables; el segundo es haber podido conseguir que de las 90 piezas expuestasde Cristóbal, casi 30 diseños no han visto jamás la luz, puesto que estaban guardados en baúles de clientas privadas”.

Esto hace que sea la exposición retrospectiva más importante que se le ha rendido a Balenciaga en Madrid después de la de 1973, cuando se realizó la muestra en la Biblioteca Nacional el año después de su fallecimiento.

Comprendida por 60 obras de arte llegadas desde los museos del Prado, Bellas Artes de Bilbao, Gijón, Lázaro Galdiano, Cerralbo… o de las colecciones privadas de Abelló, Alicia Koplowitz y hasta de la Fundación Alba, entre otros muchos. Y 90 diseños de Balenciaga que han recorrido kilómetros desde Guetaria, su museo natal, al del Disenny de Barcelona, pasando por las colecciones del estilista Hamish Bowles o del diseñador francés Dominique Sirop.

Eso, sin contar 400 años de pintura española que van de El Greco a Carreño, de Romero de Torres a Velázquez, Goya, Zurbarán o Zuloaga. Obras que se verán casi a la luz de las velas, como las apreciaba por entonces Felipe II, o incluso el mismísimo Cristóbal Balenciaga.

“Hubo un elemento primordial en la vida del modisto y ese fue la relación que sostuvo con la marquesa viuda de Casa Torres, su mecenas y la mujer que verdaderamente le ayudó a entender el significado de la alta costura. Ella y su esposo fueron grandes coleccionistas de arte español, arte que Balenciaga pudo ver en el Palacio de Vista Ona, en Guetaria”, aseguró el curador.

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“Mientras su madre cosía para la marquesa, él pasaba largas horas contemplando la gran colección. Ese San Sebastián de El Greco, la Cabeza de apóstolde Velázquez o los retratos de Goya estuvieron en el imaginario de Balenciaga porque él los vio desde su más tierna infancia”.

Su curiosidad por la belleza de los tejidos le llevó a querer transformar su creación mezclándose y contaminándose con los volúmenes de Zurbarán, los encajes goyescos, la sobriedad de los cartujanos y el negro de la corte de Felipe II.

Y es que el negro es el color que adopta la corte del rey y que adoptan y copian todas las cortes europeas. Además, Eloy Martínez de la Pera aseguró que “el negro se transforma en un color de altura, de sobriedad y austeridad, pero al mismo tiempo muy vinculado a elevar la costura.

Porque a partir de ese momento y gracias al palo de Campeche se puede teñir de negro profundo, de ese negro que no se pierde”. De ese negro que perseguirá durante toda su vida, en el luto de su madre, de su mentora la marquesa, cuando falleció su acompañante de vida y socio Wladzio Jaworowski d’Attainville y también fue el color con el que tiñó alguna de sus colecciones tras la muerte de su madre.

“Y a pesar de que siempre hablamos de la petite robe noire de Coco Chanel en los años 20, fue Balenciaga el que le dio con el negro esa profundidad a los tejidos, haciendo negros más vibrantes, más brillantes y un color con luz”, continúa el comisario.

Cabe mencionar que Cristóbal Balenciaga también fue coleccionista de arte, amigo de artistas y todo esto lo llevaba en una mochila creativa que fue la que hizo de él un grande, porque tenía un increíble control de la técnica y gracias a estos referentes artísticos fue capaz de viajar por las siluetas más maravillosas que ha habido en la historia de la indumentaria.

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Para Eloy Martínez de la Pera “fue esa capacidad de transformar la silueta femenina, junto a su perfección y excelencia, lo que hizo de él el maestro de maestros. Sus propios coetáneos reconocieron que Balenciaga fue el más grande y lo seguirá siendo”.

Además, hay que recordar que Coco Chanel dijo que de todos los diseñadores que había en París en el gran esplendor de la alta costura, era el único capaz de hacer un vestido de la alfa a la omega, porque Balenciaga podía patronar, coser, terminar, bordar y rematar.

Entendió la importancia de cómo una tela se comporta ante la silueta y por eso creó nuevos tejidos como el gazar para crear desconocidos volúmenes. Él arreglaba sus diseños para arreglar las imperfecciones del cuerpo y, gracias a sus piezas, las hacía a ellas [Rachel Lambert Mellon, Mona Bismarck, marquesa de Llanzol, Fabiola de Bélgica…] perfectas y bellas”. Era como pintar un lienzo. Como Zurbarán hizo con sus santas…

Información vía: Harper’s Bazaar España.

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