Fotografías de Alejandro Salinas
Fashion styling de Rafael Linares
Entrevista de María José Guzmán
Modelo, actriz y activista, Juana Burga ha convertido una trayectoria construida entre las grandes capitales de la moda en una búsqueda de identidad, representación y propósito que encuentra siempre el camino de regreso a su natal Perú
1. Comenzaste tu carrera como modelo siendo muy joven y llegaste a representar a Perú en algunas de las pasarelas internacionales más importantes. Al mirar hacia atrás, ¿cómo sientes que ese recorrido ha moldeado a la mujer que eres hoy?
Empecé a trabajar como modelo a una edad muy temprana y, en aquel momento, creo que lo veía sobre todo como una oportunidad para descubrir el mundo. Pero a medida que viajaba y empezaba a representar a Perú a nivel internacional, poco a poco fui comprendiendo que llevaba conmigo algo mucho más grande: mi cultura, mi herencia y las historias de mi lugar de origen. Estar en esos espacios internacionales me enseñó lo importante que es la representación. Me hice muy consciente de lo que significaba ser una mujer peruana en entornos en los que Perú —y, en general, Latinoamérica— no siempre se representaba tal y como yo lo conocía. Con el paso de los años, el mundo del modelaje me proporcionó una plataforma, pero también me infundió un sentido de la responsabilidad. Me hizo querer ir más allá de simplemente ser vista y preguntarme: ¿Para qué puedo aprovechar esta visibilidad? ¿Cómo puedo crear un espacio para los demás, especialmente para las comunidades indígenas y los artesanos, cuya creatividad y conocimientos han dado forma a nuestra cultura durante generaciones? Hoy en día, veo ese recorrido como la base de quién soy. El mundo del modelaje me enseñó a moverme por el mundo, pero mis raíces me enseñaron por qué debo usar mi voz. Eso es lo que, en última instancia, me llevó hacia la interpretación, el trabajo humanitario y proyectos como «Indigenous Futurisms», creando un puente entre nuestro conocimiento ancestral y el futuro.
2. Como mujer peruana y latinoamericana con una carrera internacional, ¿cómo ha evolucionado la relación con tus raíces a lo largo de los años y qué tan importante es para ti llevar esa identidad a los espacios que ocupas?
Mi relación con mis raíces ha evolucionado enormemente a lo largo de mi carrera. Cuando era más joven, ser peruana y latina era simplemente algo que sabía que era. Pero cuanto más viajaba y trabajaba a nivel internacional, más comprendía lo profundamente que mi identidad estaba ligada a mi forma de ver el mundo. En cierto modo, estar lejos de Perú me hizo sentir más cerca de él. Empecé a hacerme más preguntas sobre mis orígenes, sobre nuestra historia y sobre las culturas de nuestros pueblos indígenas. Hoy en día, llevar mi identidad a los espacios que ocupo no solo es importante para mí; siento que es una responsabilidad. Quiero asegurarme de que, cuando entro en un espacio internacional, no dejo mis raíces en la puerta. Quiero llevarlas conmigo: las historias, las tradiciones, la riqueza y la belleza. Y creo que esa es una de las cosas más importantes que me ha enseñado mi carrera: la representación no consiste solo en ser vista; consiste en asegurarme de que la cultura y las personas a las que representas también sean vistas, valoradas y reconocidas. No quiero que mis raíces sean simplemente parte de mi historia; quiero que sean parte del futuro que estoy ayudando a construir.
3. La moda ha cambiado considerablemente desde que comenzaste tu carrera. ¿Cuáles han sido algunos de los mayores retos que has enfrentado como modelo y qué transformaciones de la industria te hacen sentir más optimista respecto a su futuro?
Cuando me inicié en el mundo de la moda, era muy diferente de lo que vemos hoy en día. Había mucha menos diversidad, tanto en cuanto a raza como a tipos de cuerpo. Recuerdo que era una de las pocas modelos de Latinoamérica que no era brasileña ni argentina, e incluso dentro de ese grupo, existía una imagen muy concreta de cómo se esperaba que fuera una modelo latinoamericana. Yo veía esas limitaciones con toda claridad. Me siento orgullosa de haber formado parte de una generación de modelos que ayudó a abrir esas puertas. Hoy en día, vemos a más modelos de Perú, México, Ecuador y otras partes de Latinoamérica, así como a más modelos indígenas a las que se les da visibilidad y oportunidades. Ese cambio me llena de esperanza, porque la representación crea espacio para la próxima generación. Otro cambio importante que me da esperanza es la sostenibilidad. Cuando empecé, la sostenibilidad apenas formaba parte del debate sobre la moda. Hoy en día, creo que se ha convertido en algo casi imprescindible que una marca tenga en cuenta su impacto medioambiental y social. Por supuesto, aún queda mucho por hacer, pero veo ese cambio como un verdadero logro para el sector.
Al mismo tiempo, creo que aún tenemos que crear mucho más espacio para las voces indígenas, no solo como fuente de inspiración, sino como creadores, diseñadores, artistas, líderes y responsables de la toma de decisiones. Hay tanto conocimiento y creatividad en las comunidades indígenas que merece ser reconocido y protegido. Lo que me encanta de la moda es que, nos demos cuenta o no, forma parte de nuestra vida cotidiana. La moda es una forma de arte, cultura y comunicación. Puedes decir que no te importa la moda, pero aun así cada día tomas decisiones sobre qué te pones y cómo te presentas ante el mundo. Eso le da a la moda un poder increíble para influir en las conversaciones y generar cambios. Y creo firmemente que el futuro de la moda pasa por la colaboración. Siempre es mejor trabajar juntos, reunir en torno a una misma mesa diferentes voces, culturas, experiencias e ideas. Ahí es donde se produce el verdadero cambio.
4. Has expandido tu carrera del modelaje hacia la actuación. ¿Qué te ha permitido descubrir o expresar la actuación sobre ti misma que quizá la moda no podía ofrecerte?
El mundo del modelaje me enseñó muchísimo sobre la presencia, la disciplina y cómo comunicarme sin decir una sola palabra. Pero la interpretación me descubrió una faceta completamente diferente de mí misma. Me permitió ir más allá de la imagen y explorar a la persona que hay detrás de ella. Como modelo, a menudo te conviertes en un lienzo para la visión de otra persona. Como actriz, tengo la oportunidad de contar una historia desde dentro, de explorar emociones, perspectivas diferentes y experiencias que pueden ser muy distintas a las mías. Me ha proporcionado una comprensión más profunda de los seres humanos y, en muchos sentidos, una comprensión más profunda de mí misma. La interpretación también me ha brindado otra forma de conectar con mis raíces y con las historias que creo que merecen ser contadas. Me atraen especialmente el cine independiente y las historias que pueden acercar diferentes culturas y perspectivas a un público internacional. Creo que ambos mundos se complementan a la perfección. La moda me enseñó a utilizar mi imagen y mi presencia, mientras que la interpretación me enseñó a utilizar mi voz. Y, en última instancia, ambas me han brindado la misma oportunidad: contar historias, crear vínculos y representar algo más grande que yo misma.
5. Tus trabajos recientes en cine han abierto un nuevo capítulo en tu carrera. ¿Qué buscas hoy en un personaje y qué tipo de historias o papeles te gustaría explorar en el futuro?
Hoy en día, busco personajes con fuerza y, al mismo tiempo, oportunidades para demostrar el abanico de posibilidades de las que sé que soy capaz. Quiero ponerme a prueba y que no me encasillen por ser latina. Me encantaría interpretar a un personaje poderoso y, después, transformarme por completo en algo muy diferente: una película independiente, una comedia romántica o incluso una película de acción. Quiero explorar mundos distintos, emociones diferentes y facetas distintas de mí misma como actriz. También quiero formar parte de historias en las que las mujeres latinas no se definan por una sola experiencia o un solo estereotipo. Podemos ser complejas, poderosas, vulnerables, divertidas, inteligentes, peligrosas, románticas, políticas… podemos ser cualquier cosa. En definitiva, busco papeles que me permitan fundirme con el personaje y hacer que el público se crea su mundo. No quiero que mi identidad limite las historias que puedo contar; quiero que les aporte otra dimensión.
6. Tanto el modelaje como la actuación implican estar frente a una cámara, aunque de maneras muy distintas. ¿Cómo cambia tu relación con ella cuando estás interpretando a un personaje en lugar de presentarte como tú misma?
Creo que lo más bonito de la interpretación es que la cámara ya no me mira a mí, «sino que mira a alguien que yo he creado». Me encanta el proceso de indagar en un personaje, comprender quién es, de dónde viene, qué ha vivido y encontrar la manera de humanizarla.
7. A través de Nuna Awaq has trabajado por preservar y celebrar la artesanía peruana, al mismo tiempo que promueves una industria de la moda más sostenible y equitativa. ¿Qué te han enseñado los artesanos acerca del verdadero significado del lujo?
Trabajar con artesanos a través de Nuna Awaq ha cambiado por completo mi forma de entender el lujo. He aprendido que el verdadero lujo no tiene por qué estar relacionado con lo que cuesta algo o con el nombre que figure en la etiqueta. Se trata del tiempo, los conocimientos, la intención y las manos humanas que hay detrás. Los artesanos me han enseñado a apreciar el valor de algo que no puede fabricarse en serie, las horas de trabajo, las técnicas transmitidas de generación en generación, la relación con la tierra y la historia cultural que encierra cada pieza. A través de Nuna Awaq, he llegado a creer que la artesanía en sí misma es una forma de lujo. Estos artesanos no se limitan a preservar el pasado; están transmitiendo conocimientos al futuro. Para mí, el verdadero lujo es poseer algo que tiene alma, una historia y una conexión humana, y saber que su valor se comparte con las personas que le dieron vida.
8. La sostenibilidad ocupa cada vez más espacio en la conversación de la moda, pero un cambio real requiere mucho más que palabras. ¿En qué aspectos consideras que la industria todavía debe evolucionar, especialmente para proteger a los artesanos, los saberes tradicionales y a las personas detrás de cada prenda?
Para mí, esta conversación es muy personal porque, a través de Nuna Awaq, he tenido la oportunidad de conocer y trabajar con artesanos, y de ver de primera mano los conocimientos, el tiempo y el cariño que dedican a lo que crean. Esa experiencia me ha enseñado que la sostenibilidad tiene que ir mucho más allá de los materiales que utilizamos. Tiene que incluir a las personas que hay detrás de ellos. Cuando te sientas con un artesano y comprendes que una técnica se ha transmitido de generación en generación, te das cuenta de que no estás simplemente contemplando una pieza bonita, sino una historia y una forma de conocimiento que podría perderse fácilmente si no la protegemos. Creo que al sector aún le queda mucho por hacer a la hora de otorgar a los artesanos el reconocimiento y el valor que se merecen. No basta con tomar una técnica ancestral, llevarla a una pasarela y llamarla sostenible. Debemos asegurarnos de que las comunidades que atesoran ese conocimiento formen parte del diálogo, reciban una remuneración justa y tengan voz y voto en cómo se representa su cultura. Trabajar con artesanos también ha cambiado mi forma de ver la moda. Antes solía pensar en una prenda bonita principalmente como un objeto. Ahora pienso en las manos que hay detrás de ella, en la historia que encierra y en la persona cuyo saber la ha hecho posible. Para mí, ahí es donde empieza la sostenibilidad con sentido. No se trata solo de proteger el planeta; se trata de proteger a las personas, la cultura y el saber. Si queremos que la moda tenga futuro, debemos asegurarnos de que las personas que llevan estas tradiciones hacia ese futuro no se queden atrás.
9. Tu carrera se encuentra hoy en la intersección entre la moda, el cine y el activismo. ¿Consideras que son facetas independientes de tu vida o, con el tiempo, se han convertido en partes de un mismo propósito?
Ya no las veo como cosas separadas. Al echar la vista atrás a mi trayectoria, me parecen capítulos diferentes que me han llevado de forma natural hasta aquí. Empecé a trabajar como modelo muy joven, y hacerlo a nivel internacional me hizo tomar plena conciencia de la importancia de la representación, sobre todo como mujer peruana y latina. La interpretación me brindó entonces otra forma de contar historias y explorar la identidad a través de los personajes y el cine. A través de Nuna Awaq y de mi trabajo con artesanos y comunidades indígenas, me di cuenta de que mi visibilidad también podía servir a un propósito mayor: llamar la atención sobre culturas, tradiciones y voces que merecen ser vistas y respetadas. Así que, para mí, realmente ha sido un viaje desde el hecho de ser vista hasta comprender cómo utilizar esa visibilidad para algo más grande que yo misma.
10. En este momento de tu vida y de tu carrera, ¿qué significa para ti el éxito y cuál es ese próximo sueño —personal o profesional— que todavía te gustaría conquistar?
En este momento de mi vida, el éxito significa poder crecer sin perder mi propósito. Quiero seguir consolidándome como una actriz internacional sólida y tener la oportunidad de interpretar papeles significativos y complejos, y contar historias que lleguen al público de todo el mundo. Al mismo tiempo, tengo un sueño aún mayor con «Indigenous Futurisms». Quiero convertirlo en una plataforma que celebre la creatividad indígena, proteja el conocimiento ancestral y cree oportunidades para que las voces indígenas den forma al futuro, y no solo estén representadas en él. Así que mi sueño es, en realidad, hacer ambas cosas: convertirme en la actriz que sé que puedo ser, al tiempo que construyo algo que pueda perdurar más allá de mí y genere un impacto duradero.