Dormir no significa descansar; aprende cómo hacerlo y disfruta tu ‘finde’ largo

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Dormir bien es una parte muy importante de tener buenos hábitos y una vida saludable. En un mundo de jornadas largas, infinitas cosas por hacer y planes a los que no queremos renunciar provocan que nos acostemos más tarde y nos levantemos más pronto para compensar ese lograr hacer todo.

“Yo también caí en la trampa de pensar que podía hacerlo todo y llegar a todo, solo tenía que ir robándole horas al sueño para ir encajando una agenda cada vez más apretada y exigente. Lo que empezó siendo cansancio, cierta apatía, lagunas en mi memoria y prediabetes, acabó desembocando en una depresión por agotamiento”, cuenta Jana Fernández, autora del libro Aprende a descansar.

En su nuevo libro, comparte las claves que sacó de su experiencia, y que podrían resumirse en esta frase: “Entendí que dormir no es una pérdida de tiempo, sino la piedra angular de nuestra salud”.

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FOTO: Getty Images

Dormir no significa descansar, ¡hazlo bien!

No es lo mismo dormir que descansar.
Según lo expresa la autora, “dormir es una función fisiológica esencial para el organismo, igual que respirar, comer o hidratarnos, lo necesitamos para que nuestro cuerpo se limpie y se restaure”.
“Descansar va mucho más allá, tiene que ver con nuestros hábitos, con la forma en que afrontamos el día y lo que nos sucede.
El aceleramiento es un gran responsable de un mal sueño durante la noche.
Por supuesto, estos no son los únicos factores que pueden afectar negativamente al sueño:
  • La situación vital y estresores puntuales. Situaciones de cambio afectarán a las horas que podemos dedicar al sueño. Los estresores, como un proyecto laboral o estar en época de exámenes, pueden ocasionarnos peor descanso debido a disponer de menos tiempo para dormir y al nivel de activación acumulado durante el día.
  • Problemas físicos. Padecer enfermedades agudas o crónicas son factores que predicen peor descanso nocturno.
  • Cambios en las rutinas habituales. Los cambios de turno en el trabajo, viajes a países de zona horaria diferente o las transiciones que suponen los periodos de vacaciones pueden afectar a nuestro ritmo habitual de sueño.
  • Estado de ánimo. El insomnio es uno de los síntomas presentes en los trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad. Es importante saber que el insomnio no tratado supone un factor de riesgo para sufrir una recaída en una persona que ha padecido depresión.

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FOTO: Getty Images

Las consecuencias de no dormir bien

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