La industria de las imitaciones y cómo evitar comprar una copia

 
 

La falsificación es un negocio que vale casi 800 mil millones de dólares al año

Por: Dana Thomas @HarpersBazaarMx

Foto: Timur Emek

 

Aunque la industria de la moda ha reforzado su guerra en contra de las imitaciones, con muchas marcas invirtiendo millones de dólares cada año, la lucha es continua. Desde 1982, las ventas globales de piratería e imitaciones ha crecido de un estimado de 5.5 a 800 mil millones de dólares.

Los expertos creen que la falsificación cuesta a los negocios en Estados Unidos 300 a 350 mil millones de dólares al año y es directamente responsable por lapérdida de más de 750 mil empleos en ese país.

¿Qué es lo que se falsifica? Todo. Hace un par de años, una investigación en el tema descubrió una fábrica en la campiña tailandesa que producía versiones falsas del Ferrari P4 clásico. Originalmente, Ferrari sólo hizo tres P4 en 1967. La FDA (Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos) ha dicho que las medicinas piratas equivalen a más del 10 por ciento de las drogas a nivel mundial. Tomar una medicina falsa sin saberlo puede tener efectos terribles en tu salud. Oficiales de la Unión Europea han visto un aumento dramático en el decomiso de artículos de cuidado personal falsificados como cremas, pastas de dientes y rastrillos. La serie de televisión Law & Order: Criminal Intent denunció recientemente este problema en un episodio en el cual varios niños murieron después de ingerir un enjuague bucal pirata que había sido hecho con un químico venenoso que se encuentra en el anticongelante. 

“Se han analizado perfumes falsificados en laboratorios y se ha encontrado que uno de sus principales componentes es la orina de gato”, dice Heather McDonald, socia del despacho de abogados de Nueva York, Baker Hosteler, que se especializa en legislación antifalsificación. Se han encontrado frenos automotrices hechos con pasto comprimido y madera en tiendas de los Estados Unidos. Una de las principales razones por las cuales la piratería sigue floreciendo es que, como lo demostró la pequeña en Mill Valley, la gente sigue comprando falsificaciones sin el menor problema. De acuerdo con un estudio publicado el año pasado por el despacho de abogados británico Davenports Lyons, casi dos tercios de los consumidores en el Reino Unido se “enorgullecen al decir a sus amigos que compraron artículos de moda de lujo falsos”. Y de acuerdo con una encuesta realizada en el 2003 por Market & Opinion Research International en Gran Bretaña, alrededor de un tercio de los encuestados considerarían comprar artículos falsificados. ¿Por qué? Porque seguimos pensando que la piratería es un “crimen sin víctimas”. Pero la realidad es que todos somos víctimas de la falsificación, ya sea por la pérdida de nuestro empleo o por la disminución de la recaudación de impuestos que podría financiar nuestras escuelas y nuestros caminos, o porque al comprar artículos falsificados, estamos financiando los sindicatos del crimen que lavan dinero, que trafican con personas y ponen a trabajar a niños. Cada vez que leo las horribles historias de falsificación de mi libro, Deluxe: How Luxury Lost Its Luster (De lujo: cómo el lujo perdió su brillo) —como la redada a la que fui en una fábrica clandestina en la ciudad industrial de Guangzhou, China, en donde encontramos niños haciendo bolsasfalsas de Dunhill y Versace— el auditorio o radioescuchas me dicen que no tenían la menor idea de que fuera un mundo tan oscuro o peligroso y que al comprar esos artículos estaban contribuyendo personalmente a ello. Y luego, invariablemente juran que nunca volverán a comprar otro artículo falsificado.

Las marcas, así como los ejecutores de la ley, han perseguido el negocio de la falsificación severamente en los últimos años, tanto en los Estados Unidos como en otrospaíses. Noté una diferencia en Hong Kong, por ejemplo: una década atrás, podías comprar una bolsa falsa de Louis Vuitton o Burberry por unos cuantos dólares de manos de vendedores en el metro; ahora ni siquiera puedes encontrarlos en las calles. Sigue habiendo vendedores, pero ahora se esconden en los pasillos, susurrando, “¿Rolex? ¿Chanel?” y tienes que cerrar el trato en oscuros callejones. Decir que da miedo, es decir poco. “Si puedes mantener los artículos fuera del ojo público, llevas media batalla ganada”, dice McDonald. “Las marcas que están haciendo operativos agresivos se esconden en callejones y no en las esquinas de las calles”.

Sin embargo, mientras haya demanda, habrá oferta. Tradicionalmente, la cadena de oferta funcionaba de esta forma: un pedido de 10 mil bolsas se dividía en 10 grupos de 1,000, que serían hechas —comúnmente por niños— en fábricas escondidas en Guangzhou. Una vez hechos, los artículos eran envueltos y depositados en un lugar neutro, como el patio de una escuela local, en donde eran recogidos por un transportista local, o algunas veces por un simple tipo con una bicicleta con cajón. El transportista entregaba el paquete al mayorista, quien lo llevaba a otro sitio neutro para ser recogido por el agente de mensajería internacional para ser puesto en un contenedor. Los artículos eran empacados en envíos de alimentos o de ropa fabricada legítimamente para evitar ser detectados por los agentes de la aduana que lo recibirían. Cada vez que los artículos pasaban a otra mano, los precios se duplicaban. Todas las transacciones eran hechas en efectivo.

Pero cuando las compañías de moda empezaron a entender más el proceso y a perseguir a las fuentes en China, haciendo redadas en fábricas y decomisos en las aduanas, los círculos del crimen de falsificación tuvieron que idear nuevas rutas para abastecer los artículos falsificados: producirlos, o por lo menos terminarlos, en el país de destino. La policía fue testigo de una gran redada en octubre pasado. El departamento de policía de Nueva York cateó un edificio comercial en Queens, arrestó a 13 personas, y decomisaron alrededor de 4 millones de dólares en ropa pirata con los logos de marcas importantes como Polo, Lacoste, Rocawear, North Face y 7 for All Mankind. Los oficiales también encontraron un cargamento de etiquetas falsas y botones de Tommy Hilfiger, Nike y Adidas, así como máquinas para bordar.

Los investigadores creen que el lugar era una fábrica de acabado. Los trabajadores tomaban artículos genéricos —que seguramente habían sido importados de manera legal— y les cosían logos y etiquetas falsas, convirtiéndolos en bienes de marca falsificados. Otro truco es importar bienes falsificados ocultos bajo un rostro legítimo. “Algunos falsificadores le ponen una capa completamente distinta a los bolsos, y se los quitas como papel de contacto para encontrar el logo debajo”, me cuenta McDonald.


“Atrapamos un cargamento de camisas de vestir de Lacoste, y en la bolsa izquierda, en donde estaría el cocodrilo, había una pequeña etiqueta genérica que decía ‘Metro’. Al jalar los hilos y quitar la etiqueta, encontrabas el
cocodrilo”. Hay otro método que se está poniendo de moda rápidamente: falsificadores que toman un logo legítimo, lo modifican un poco, solicitan registrar el nuevo diseño, e importan los artículos bajo una falsa legalidad, mostrando el papeleo oficial de la solicitud de registro en su defensa. Por ejemplo, una compañía toma el logo del caballo y el jinete de Ralph Lauren y le pone el palo de polo hacia abajo en lugar de ponerlo hacia arriba. El falsificador hace una solicitud a la oficina de marcas y patentes de Estados Unidos y obtiene un documento que dice que la aplicación está en proceso. “Es un documento legítimo obtenido fraudulentamente y la solicitud será rechazada probablemente en seis meses”, me explica el asesor en propiedad intelectual de una marca de lujo. “Pero entre ahora y ese momento, los agentes aduanales aprobarán la importación de los artículos creyendo —equivocadamente— que la solicitud pendiente demuestra que el importador tiene el derecho legal de la marca”. Para el momento en que la marca se dé cuenta de lo que está sucediendo, dice el abogado, miles de artículos habrán sido importados y el falsificador habrá “ganado millones” y escapado. Las compañías de lujo descubrieron una operación que utilizaba esta técnica hace dos años, y ahora muchas más han aparecido. “Debemos de estar haciendo un buen trabajo, ya que los falsificadores están buscando formas muy complicadas para poder entrar”, dice el abogado. La gente me pregunta muy a menudo:


“¿Cómo sabes que algo es falso?”. Si lo están vendiendo en una mesa plegable en una banqueta, lo más probable es que sea falso. Lo mismo si es en un mercado de pul gas. O en un evento para recaudar fondos en la iglesia. O en
tiendas de autoservicio. En junio de 2006, Fendi presentó una demanda ante una corte de distrito de Estados Unidos en contra uno de estos establecimientos, asegurando que el principal vendedor a detalle del mundo estaba vendiendo bolsas y carteras Fendi falsas en sus tiendas. Por ejemplo, había una bolsa a 295 dólares; la bolsa Fendi verdadera con el mismo diseño se vende comúnmente por 925 dólares. En la demanda, Fendiaseguraba que esa tienda nunca ha adquirido productos Fendi y que nunca contactó a Fendi para ver si las bolsas eran verdaderas. El caso fue resuelto fuera de la corte luego de que Sam’s Club accediera a pagar a Fendi una suma no revelada. Si quieres asegurarte de que tus compras de artículos de lujo sean legítimas, no compres en mercados al mayoreo como los que hay en Chinatown en Manhattan o en Santee Alley en Los Angeles. “Hemos ido a redadas a mayoristas de Chinatown y encontramos cinco o seis mujeres de los suburbios paradas ahí, comprando”, me ha dicho el experto en seguridad de Nueva York Andrew Oberfeldt. “Le decimos a estas mujeres, ‘Los vendedores las traen a callejones oscuros, pasan por puertas encadenadas. La policía dice “(degrees)Abran la puerta!”. Las luces se apagan y se les pide guardar silencio. ¿Cómo no notaron que había algo raro?’”. Si encuentras un artículo a la venta en Internet a un precio tan bajo que parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente sea falso. El otoño pasado, Authentics Foundations, una organización internacional sin fines de lucro con base en el Reino Unido dedicada a informar al público acerca de la falsificación, lanzó myauthentics.com, un sitio web que ayuda a los compradores por Internet a determinar si los productos que quieren comprar son auténticos. Incluye blogs y foros, noticias, mitos, y tips acerca de cómo identificar artículos falsos;
eBay tiene ligas del sitio. eBay también trabaja con marcas como el programa VeRO (Verified Rights Owner) para averiguar si los artículos que se ofrecen en el sitio son genuinos. Si la marca cree que un artículo en particular es falso, la venta se cancela. Sin embargo, no todos los sitios de ventas en línea tiene dichos procesos de verificación. Además, se sabe que los falsificadores ponen fotos de artículos genuinos para vender falsos. Por eso como dice el dicho, (degrees)alerta comprador! Claro, la mejor manera de saber que estás comprando un artículo genuino es comprán dolo en la marca, ya sea directamente en las tiendas de la marca, en tiendas autorizadas o en tiendas departamentales. Si tienes curiosidad acerca de la autenticidad de un artículo Louis Vuitton usado que hayas comprado en una tienda vintage o en línea, puedes contactar alguna de las boutiques de la marca. Lo más importante es propagar la información acerca de los devastadores efectos que tiene la falsificación en la sociedad. No le dije a la niña en Mill Valley que su bolsa era falsa. No era su culpa que su familia se la hubiera dado. Pero si hubiera conocido a sus padres, les hubiera dicho algo. La información es la clave. La falsificación nunca acabará —ha estado aquí desde el principio de los tiempos—, pero podemos ciertamente reducir su tamaño si dejamos de comprar los artículos falsos. Sin demanda, la oferta se reducirá. Depende de nosotros.

5 pasos para evitar comprar una copia

• No compres una bolsa de marca de lujo en una tienda de autoservicio.

• No compres en mercados al mayoreo como los que hay en Chinatown en Manhattan.

• No compres en línea a precios significativamente más bajos que los normales.

• La mejor forma de garantizar que no estás comprando un artículo falso es comprarlo directamente en la marca.

 

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