Nicolas Ghesquière para Balenciaga; Riccardo Tisci para Givenchy o Karl Lagerfeld para Chanel, hay diseñadores cuya aportación a una casa de moda es tan grande, que hace inevitable pensar en la dupla como uno solo. Y esto es, precisamente, lo que significó durante 15 años el trabajo que el brillante Nicolas Ghesquière desarrolló para la casa parisina —la cual iniciara Cristóbal Balenciaga en los años 30. Y es que la modernidad y estética vanguardista que el diseñador —quien inició diseñando vestidos para funerales para el Mercado japonés— le imprimió a cada coleccion, lo convirtió en uno de los creadores más creativos e inspiradores de la última década.
Después del anuncio de PPR y su presidente, Henri Pinault, que marcaba el 30 de noviembre como el fin de la relación laboral con Ghesquière, lo que parecía sorpresivo, no fue tal, al menos no para el diseñador y periodistas como Cathy Horyn. Los rumores del descontento de Ghesquière con el manejo del grupo PPR, dueños de la casa desde 2001, y la repentina libertad dada a Hedi Slimane para experimentar con Saint Laurent, así como una necesidad de cambio y evolución, son las posibles razones que llevaron al genio de Loundun a partir de Balenciaga y dar por terminada una era de experimentación y genialidad.
Aquí un recorrido por su paso por Balenciaga.



