Las formas más radicales de disminuir el paso del tiempo en la piel

 
 

Nuevos estudios muestran cómo combatir el envejecimiento desde su origen: nuestras células.

Por: Bill Gifford @HarpersBazaarMx

 

La belleza se reduce a lo que revela nuestra piel, pero la edad llega hasta la profundidad de nuestras células. Eso, al menos, ha sido el consenso de los científicos que estudian por qué envejecemos. Ahora, dos estudios innovadores apuntan a formas radicales de disminuir e incluso detener el paso del tiempo.

RENOVAR LA JUVENTUD

El problema comienza con el hecho de que nuestras células tienen un ciclo de vida. Después de dividirse alrededor de 50 veces, algunas alcanzan lo que se conoce como el límite de Hayflick, en el que simplemente dejan de funcionar y de multiplicarse. Esto, como se ha pensado por años, es la razón por la que perdemos la jovial habilidad de regenerar y sanar: las cosas pierden elasticidad, firmeza y vida.

Sin embargo, recientemente los científicos
se han dado cuenta de que el verdadero
problema es lo que esas células hacen una vez
que dejan de dividirse: entran en un estado
senescente en el que liberan una mezcla tóxica de factores inflamatorios que envenena las células a su alrededor y que son en parte responsables por algunos aspectos del envejecimiento, desde las cataratas hasta el cáncer. 

“Las células senescentes son claramente dañinas y contribuyen al proceso del envejecimiento”, dice Laura Niedernhofer, una investigadora de ADN en el Instituto Scripps, de Jupiter, Florida. “Hemos sido testigos de un gran esfuerzo por encontrar medicinas que logren enfocarse en ellas”.

En marzo, ese esfuerzo rindió frutos. Un estudio, coescrito por Niedernhofer, mostró que dos compuestos relativamente conocidos matan a las células senescentes en las ratas, dejando intactas sus células sanas. Anteriormente, se creía que las senescentes era difíciles de aislar y purgar, pero en ratas cuyos músculos han sido prematuramente envejecidos con radiación, la combinación de compuestos ha demostrado recuperar su jovialidad. Las ratas de más edad sometidas al mismo tratamiento experimentaron una función cardíaca mejorada. Aún mejor, los compuestos ya han sido aprobados para otros usos: el Dasatinib es una medicina contra la leucemia aprobada por la FDA, la Quercetina es un antioxidante flavonoide que se vende como suplemento y se encuentra, entre otros, en el cilantro, la cebolla, las alcaparras y el kale. 

En otros estudios, el ataque de las células senescentes ha demostrado cortar de raíz la grasa subcutánea, una “grasa buena” que le da a la piel un aspecto suave que se pierde con la edad. “Nuestra esperanza es que al limpiar de células senescentes del organismo, descubriremos beneficios en la salud”, expresa Judith Campisi, una bióloga molecular y celular del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento en Marin County, California. Ha estudiado por más de dos décadas a las células senescentes y concluye que esos beneficios incluyen la prevención
de la aterosclerosis, la osteoartritis, algunos tipos de cáncer e incluso, Parkinson.

Las pruebas clínicas de estas drogas ya están planeándose para el compuesto Dasatinib- Quercetina, pero el autor James Kirkland, director del Centro Robert y Arlena Kogod de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota, previene que es demasiado pronto para utilizarlo. 

¿EJERCICIO EN UNA PÍLDORA?

Otro punto problemático de nuestras células es la mitocondria, las diminutas plantas celulares de energía que convierten los nutrientes en combustible. Conforme envejecemos, la mitocondria pierde su habilidad de funcionar –contribuyendo a la senescencia– pero los científicos han hecho notar por años que el ejercicio parece mantenerlos en armonía. Un equipo de la Escuela de Gerontología Leonard Davis, en la Universidad del Sur de California, identificó un péptido producido en la mitocondria que parece imitar muchos de los beneficios del ejercicio, como el metabolismo mejorado y la creciente sensibilidad a la insulina. Las ratas que fueron inyectadas con este compuesto no aumentaron su peso a pesar de comer sin control.

“Funciona como ejercicio; eso es muy claro”, expresa el autor del estudio, Pinchas Cohen acerca del péptido llamado MOTS-c. “Aumenta el gasto de energía, que es lamedición que realizamos”. MOTS-c es uno de los cuatro péptidos mitocondriales que están estudiándose por CohBar, una compañía biotecnológica cofundada por Cohen. Pero, advierte, cualquier “píldora de ejercicio” está al menos a cinco años de distancia, lo que significa que –al menos por ahora– tu mejor opción es el gimnasio. 

 

Comenta esta nota