El secreto para la piel eternamente joven está en las vitaminas adecuadas

 
 

Entérate de sus propiedades, mitos y realidades

Por: Isabel Flores @isafloresp

 

Bajo la influencia de un mundo donde la gran mayoría de la comida viene enlatada y las horas no son suficientes para lograr una alimentación completa y de manera adecuada, es inevitable cuestionarnos si las vitaminas continúan siendo parte de nuestro día a día y, en el caso contrario, qué tanto deberíamos echarlas de menos.

Analizando el origen de la palabra “vitamina”, de la raíz latina “vita”, que significa “vida”, y al considerar que el ser humano requiere incluir pequeñas dosis de estos nutrientes para lograr que los carbohidratos, grasas, minerales y proteínas se metabolicen correctamente en el organismo, resulta más sencillo entender por qué, a pesar del paso del tiempo, estos elementos siguen encabezando la lista de las preocupaciones más escuchadas en las consultas médicas.

Probablemente, el mito más sonado apunta a la necesidad de ingerir complementos vitamínicos en la dieta cotidiana, debido a la carencia nutricional en los alimentos modernos. 

“Es una creencia falsa; lo cierto es que la fuente principal de vitaminas son los frutos y las hortalizas. Únicamente se aplica esta regla si el paciente presenta una reducción drástica de algún nutriente importante, dando como resultado una enfermedad por deficiencia, que habría que corregir administrando la vitamina faltante”, explica la doctora Alma Pichardo, médico bariatra especialista en Nutrición Clínica y Enfermedades Metabólicas.

La segunda suposición incorrecta gira alrededor del riesgo en el consumo excesivo de las mismas, por lo que es primordial especificar sus características según su origen. Las vitaminas liposolubles se disuelven en grasa y se almacenan en los tejidos grasos del cuerpo, y en grandes cantidades, podrían llegar a producir cierta toxicidad, a diferencia de las hidrosolubles que, como su nombre lo indica, se disuelven en agua y pueden eliminarse por medio de los líquidos corporales. 

“Afortunadamente, para nuestra salud, el consumo excesivo de vitaminas -en general- no daña el cuerpo; sin embargo, se necesitan cantidades muy pequeñas para cubrir los requerimientos diarios”, comenta la especialista.

Por otro lado, cabe mencionar que existe más de un punto de contacto entre el bienestar integral y el evolutivo mundo de la cosmética; en este caso, hablamos del descubrimiento e inclusión de las vitaminas C y E al universo de las “sustancias maravilla”, al funcionar como importantes agentes retardantes del envejecimiento celular.

“Gracias a que disminuyen la velocidad de este proceso natural, se añaden en muchos productos de belleza, pero la realidad es que los alimentos son la mejor manera de obtenerlas”, finaliza la doctora Pichardo.

Después de explorar los distintos ángulos de los avances tecnológicos, es inevitable puntualizar que estos complementos químicos son y seguirán siendo nuestros mejores aliados, sin importar el modo en que sean consumidos, no sólo para mantener el cuerpo saludable, sino también una piel radiante y eternamente joven. 

 

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